Trump y la Doctrina Monroe: de legado histórico a programa político para América Latina

 



Por Anamaría del Rocío

La Doctrina Monroe ha vuelto al centro del debate hemisférico, pero esta vez no como una referencia académica ni como una reliquia de la diplomacia del siglo XIX. En la narrativa reciente impulsada desde Washington, aparece reivindicada como una guía viva para la acción, una declaración de primacía estadounidense en el continente y, en los hechos, como un programa político para América Latina.

El detonante fue un video reciente promovido desde el ámbito oficial de la diplomacia estadounidense, donde la Doctrina Monroe no se presenta como un episodio discutible de la historia regional, sino como una tradición legítima de liderazgo y poder de Estados Unidos en el hemisferio. Ese encuadre ha provocado una reacción inmediata entre analistas especializados en América Latina, precisamente porque sugiere algo más profundo que una revisión histórica: la normalización explícita de una política de influencia, presión e intervención.

James Bosworth, del Latin America Risk Report, lo resumió con crudeza: el video sirve para entender cómo la administración de Donald Trump interpreta la historia de la política exterior estadounidense en la región. Su lectura es reveladora porque sostiene que allí se condensan, como motivo de orgullo, siglos de críticas latinoamericanas a la injerencia de Washington. Lo que durante décadas fue denunciado por amplios sectores políticos del continente como hegemonía, subordinación o tutela, ahora aparece reformulado como una victoria ideológica de la derecha estadounidense.

Ese punto importa porque desplaza el terreno de discusión. Ya no se trata solamente de si Estados Unidos ha intervenido históricamente en América Latina —algo ampliamente documentado y hasta reconocido en materiales institucionales de su propia diplomacia—, sino de que una administración republicana decida reivindicar esa tradición como virtud estratégica. La propia explicación oficial de la Doctrina Monroe admite que el Corolario Roosevelt fue utilizado para justificar intervenciones en los asuntos internos de países latinoamericanos. Cuando esa historia se reactiva como argumento político en el presente, deja de ser memoria y vuelve a ser doctrina operativa.

Benjamin Gedan, director del programa para América Latina del Stimson Center, advirtió que ni siquiera los gobiernos de la región más cercanos a Trump aceptarían con comodidad una formulación que sugiera una soberanía hemisférica estadounidense por encima de los demás Estados. Su advertencia va más allá del rechazo diplomático: plantea que esta visión de fuerza puede convertirse en una receta conocida para incubar nuevas reacciones antiestadounidenses, del mismo modo en que viejas políticas de imposición alimentaron liderazgos como los de Fidel Castro o Hugo Chávez.

En ese sentido, el video no debe leerse como una pieza aislada de propaganda, sino como la expresión audiovisual de una línea política más amplia. En los últimos meses, Trump y miembros de su administración han impulsado una versión actualizada de la Doctrina Monroe como marco de seguridad y alineamiento regional. Un despacho de Reuters sobre esa orientación describió el esfuerzo como un intento de reagrupar a América Latina bajo una renovada afirmación de la primacía de Estados Unidos en las Américas.

La señal más importante es que esa retórica no viene sola. Ha estado acompañada por tarifas punitivas, sanciones, respaldo a candidatos y gobiernos ideológicamente afines, presión contra administraciones de izquierda y una mayor disposición a justificar el uso de la fuerza como herramienta de orden regional. Visto en conjunto, el mensaje es claro: la administración Trump no concibe a América Latina como un espacio de interlocución entre iguales, sino como una zona estratégica donde Washington se reserva el derecho de fijar límites, premiar alineamientos y castigar desviaciones.

Will Freeman, citado por USA Today, apunta al componente personal y político de esa visión: para Trump, la idea de moldear la política de toda una región parece funcionar no solo como estrategia geopolítica, sino también como demostración de poder. Esa lógica encaja con un estilo de liderazgo que privilegia la exhibición de fuerza, el castigo público y la lectura transaccional de la diplomacia. América Latina, en ese esquema, deja de ser una comunidad de naciones soberanas para convertirse en el escenario más cercano donde esa voluntad de mando puede proyectarse con mayor facilidad.

Lo más delicado de este giro no es solamente su tono, sino su potencial consecuencia política. La historia latinoamericana muestra que cada vez que Washington abandona el lenguaje de la cooperación y vuelve a la lógica del tutelaje, fortalece exactamente aquello que dice querer contener: el resentimiento nacionalista, la radicalización ideológica y la búsqueda de alianzas antiestadounidenses. La Doctrina Monroe, presentada hoy como emblema de seguridad y autoridad, puede volver a convertirse en sinónimo de agravio y dependencia para millones de latinoamericanos.

Por eso el video importa. No por su valor pedagógico ni por su uso simbólico de una vieja doctrina, sino porque transparenta una convicción de fondo: que la Casa Blanca de Trump entiende el hemisferio como un espacio natural de predominio estadounidense. Esa es la novedad política. Ya no se trata de una influencia ejercida con rodeos diplomáticos o negada en nombre de la asociación regional. Se trata de una visión que empieza a decir en voz alta lo que durante décadas solía administrarse con eufemismos.

En otras palabras, la Doctrina Monroe ha dejado de ser solo un legado histórico invocado ocasionalmente por Washington. Bajo Trump, aparece cada vez más como un programa político para América Latina: disciplinar gobiernos incómodos, respaldar aliados ideológicos, justificar la coerción económica y normalizar la idea de que el destino hemisférico puede seguir decidiéndose desde Estados Unidos.

Y esa, para la región, nunca ha sido una noticia menor.

Fuentes

  • Latin America Daily Briefing: “Monroe Fandom”.
  • James Bosworth, Latin America Risk Report.
  • National Museum of American Diplomacy, Departamento de Estado de EE. UU.: “Monroe Doctrine 101”.
  • Reuters: información sobre la política estadounidense y una nueva interpretación de la Doctrina Monroe.
  • Inkstick Media: análisis sobre la política de la administración Trump y la Doctrina Monroe.
  • USA Today: análisis y declaraciones de Will Freeman.

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