Colapso glaciar causa una catástrofe en la frontera de Nepal y el Tíbet
La Redacción de Nuestra América Magazine
Datos actualizados al 28 de agosto de 2026
Una gigantesca avalancha de hielo, roca y sedimentos provocó una inundación repentina que arrasó comunidades situadas en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. Al cierre de esta nota, las autoridades reportaban al menos 362 personas fallecidas y cerca de 1,000 desaparecidas.
Entre las personas cuyo paradero todavía se desconoce figuran por lo menos 540 extranjeras. Muchas viajaban por la región como turistas, excursionistas o peregrinos con destino al monte Kailash y al lago Manasarovar, lugares considerados sagrados por distintas tradiciones religiosas de Asia.
Las cifras son provisionales y pueden aumentar conforme los equipos de emergencia consigan ingresar a poblaciones incomunicadas y continúen retirando el lodo y los escombros.
Una inundación que llegó sin aviso
La catástrofe comenzó durante la mañana del miércoles 26 de agosto, cuando una gran sección de un glaciar y parte de la roca que lo sostenía se desprendieron en una zona montañosa de los Himalayas.
El material cayó desde una altura aproximada de 5,200 metros y recorrió cerca de 1,200 metros hasta el fondo del valle. La avalancha incorporó hielo, rocas, tierra y agua antes de convertirse en un flujo de escombros que descendió por el río Lhende y alcanzó los sistemas fluviales Bhote Koshi y Trishuli.
La corriente avanzó con enorme velocidad y elevó el nivel del agua hasta nueve metros en aproximadamente 30 minutos en algunos puntos. Las personas que vivían o trabajaban cerca de los ríos tuvieron muy poco tiempo para escapar.
El desastre afectó especialmente al distrito nepalí de Rasuwa y a poblaciones como Timure y Syapru Besi. Más abajo, el agua y los sedimentos llegaron a sectores de Nuwakot y Dhading.
Del lado tibetano, el puerto fronterizo de Gyirong, en la prefectura de Shigatse, sufrió daños de gran magnitud. Las imágenes difundidas desde la zona muestran edificios, vehículos y caminos cubiertos por una extensa capa de lodo.
No fue un terremoto
Los primeros informes indicaron que un sismo de magnitud 4.4 podía haber provocado el desprendimiento. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos revisó posteriormente los registros y concluyó que la señal sísmica había sido generada por el propio colapso del hielo y la roca, seguido por el desplazamiento de los escombros.
Las imágenes satelitales examinadas por especialistas muestran que una parte considerable del extremo inferior del glaciar se desprendió y arrastró también el lecho rocoso.
Por lo tanto, la evidencia disponible señala como origen inmediato del desastre una avalancha de hielo y roca, no un terremoto. Todavía se investiga qué provocó la inestabilidad inicial del glaciar.
Comunidades y caminos destruidos
La corriente destruyó viviendas, puentes, carreteras, instalaciones eléctricas y proyectos hidroeléctricos. Informes preliminares señalan daños en decenas de kilómetros de caminos y en por lo menos 19 puentes.
Los deslaves también interrumpieron las comunicaciones y dejaron numerosas comunidades aisladas. En algunas zonas, los helicópteros tuvieron dificultades para aterrizar debido al nivel de los ríos, la inestabilidad del terreno y la acumulación de lodo.
Equipos militares, policías y organismos de emergencia de Nepal y China participan en las operaciones de búsqueda. Helicópteros transportan alimentos, agua y suministros médicos hacia las poblaciones a las que no se puede llegar por carretera.
Las Naciones Unidas informó que su coordinador residente y los socios humanitarios se movilizaron para apoyar las labores de emergencia en Nepal.
Centenares de extranjeros desaparecidos
Entre las personas desaparecidas se encuentran ciudadanos de India, Estados Unidos, Malasia, Australia, Reino Unido, Canadá y otros países.
La región constituye una importante ruta turística y comercial entre Katmandú y Lhasa. En estas fechas también recibe grupos de peregrinos que se dirigen al monte Kailash, venerado por hindúes, budistas y seguidores de otras religiones.
La presencia de numerosos viajeros internacionales ha complicado la elaboración de una lista definitiva. Algunos grupos pudieron haber perdido las comunicaciones sin encontrarse directamente en la zona de mayor destrucción, mientras que otros fueron localizados posteriormente por los equipos de rescate.
Por esa razón, las autoridades continúan verificando nombres y nacionalidades antes de confirmar el número total de víctimas.
Persiste el peligro de nuevas inundaciones
Nepal y China advirtieron que el peligro todavía no ha terminado. El flujo de hielo, roca y sedimentos formó al menos dos lagos represados naturalmente por escombros.
En Nepal, las autoridades pidieron a residentes y rescatistas mantenerse alejados de las riberas del río Bhote Koshi debido al riesgo de que uno de esos represamientos se rompa.
Del lado chino, las autoridades calculan que alrededor de tres millones de metros cúbicos de agua podrían incorporarse a otro lago represado. Si la barrera natural cediera, podría producirse una segunda inundación río abajo.
Algunos equipos de emergencia ya fueron trasladados a terrenos más elevados mientras continúa la vigilancia mediante helicópteros, drones e imágenes satelitales.
El posible papel del cambio climático
Los científicos consideran que el calentamiento de las regiones de alta montaña puede aumentar la inestabilidad del hielo, el permafrost y las formaciones rocosas. El deshielo reduce el soporte que mantiene unidas determinadas pendientes y facilita la entrada de agua entre las fracturas.
Nepal ha perdido cerca de una tercera parte de su hielo glaciar durante las últimas décadas. Las Naciones Unidas informó anteriormente que la velocidad del derretimiento de sus glaciares aumentó considerablemente durante el último decenio.
Sin embargo, los especialistas advierten que todavía es prematuro presentar el cambio climático como la causa única y directa de este desprendimiento. La relación deberá estudiarse con información meteorológica, geológica y satelital más completa.
Lo confirmado hasta ahora es que el colapso de una masa de hielo y roca desencadenó la avalancha y la inundación. El calentamiento global probablemente contribuye a crear condiciones que vuelven más vulnerables estas regiones montañosas, pero no se ha determinado todavía cuál fue el factor preciso que provocó el desprendimiento del 26 de agosto.
Una tragedia todavía en desarrollo
La destrucción en Nepal y el Tíbet constituye una de las catástrofes glaciares más graves registradas recientemente en los Himalayas.
Las prioridades inmediatas son localizar sobrevivientes, identificar a las víctimas, abastecer a las comunidades aisladas y vigilar los lagos formados por los escombros.
El número de muertos y desaparecidos continúa sujeto a revisión. Por ello, cualquier publicación sobre esta tragedia debe indicar la fecha de actualización y evitar reproducir cifras antiguas como si fueran definitivas.
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