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sábado, 8 de agosto de 2026

Columna Rosa, sólo para Mujeres: Jornada migrante entre Fundación MOM y Sindicato IMWU

 

Foto Salinas




Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos

América Sin Muros, ONG

La “Jornada de Capacitación y Servicios para la Comunidad Migrante de Reynosa”, organizada por la Fundación Lic. Marcelo Olán Mendoza (MOM), en coordinación con la International Migrant Workers Union (IMWU) de Washington, representó un hito inmediato para la ciudad y su entorno, al reunir información, orientación y servicios de alto valor para quienes buscan desarrollar un proyecto laboral en Estados Unidos de manera legal y segura.

Realizada este sábado 8 de agosto, a las 2 p. m., en la Escuela Primaria Lauro Aguirre, la jornada contextualizó la labor preventiva como una herramienta clave para acercar asesoría especializada a la población que desea emprender, trabajar y vivir lejos de fronteras, con opciones claras y procesos transparentes.

Este enfoque refuerza el compromiso de MOM con la defensa de derechos y la promoción de prácticas informadas que favorezcan el desarrollo humano y familiar.

Entre los asistentes destacó la presencia de figuras relevantes: el propio Lic. Marcelo Olán Mendoza, creador de la Fundación MOM; el Lic. Humberto Salinas, vicepresidente de la IMWU; el Lic. Ángel Baeza Hernández y el Gobernador de Pueblos Indígenas de Monterrey.

De forma remota, vía Zoom, participaron Don Jesús Sánchez-Cañete, presidente de IMWU; Jorge Lera, académico de la UAT; Benita Ortiz, representante de la organización SSS de Veracruz; Marta Rodríguez, especialista fiscal en temas migratorios; César Aldo Kdavid, integrante de la ACCC de Monterrey; la Lic. Bárbara Lera, representante de América Sin Muros, ONG; así como representantes de los consulados de Matamoros, Nuevo Laredo y McAllen.

A lo anterior se sumó un nutrido grupo de personas interesadas en recibir asesoría migratoria para la región de Reynosa.

Esta diversidad de actores subraya la naturaleza multisectorial del esfuerzo y la voluntad de crear puentes entre academia, autoridades, consulados y la comunidad.

La jornada abordó cuatro áreas estratégicas, con un claro énfasis en la calidad de la información y la utilidad práctica para los asistentes.

Se ofreció orientación sobre visas de turismo y trabajo temporal H-2A y H-2B; asesoría laboral y fiscal para la recuperación de impuestos y la vinculación con oportunidades de empleo internacional; apoyo en asuntos migratorios y de doble nacionalidad; y, finalmente, información sobre Seguro Social, pensiones y jubilación en Estados Unidos.

Estos temas fueron presentados como componentes interconectados de un camino legal y seguro hacia la posibilidad de laborar en el extranjero, con beneficios directos para las familias y para la estabilidad económica de la comunidad.

En un contexto en el que miles de migrantes deben navegar entre desinformación, fraudes y ofertas laborales engañosas, estas acciones adquieren un valor especial.

La capacitación actúa como primer mecanismo de protección, fortaleciendo la cultura de la legalidad y empoderando a los trabajadores para identificar trámites, derechos y procedimientos.

La colaboración entre MOM y la IMWU, con el respaldo de actores regionales y nacionales, amplía el alcance y la legitimidad de la iniciativa, al tiempo que promueve una visión de la migración como motor económico y social legítimo.

El liderazgo social del Lic. Marcelo Olán Mendoza se materializó en esta jornada como una oportunidad real de crecimiento para la comunidad.

La apuesta es clara: generar oportunidades mediante el conocimiento, acompañar a los trabajadores en procesos complejos y fortalecer la cultura de la legalidad.

En esa línea, la cooperación con la IMWU desde Washington, D.C., y el acompañamiento en Monterrey amplían las herramientas disponibles para quienes buscan construir un futuro más digno para sus familias, reafirmando que la inversión en capacitación es, en última instancia, una inversión en desarrollo humano y en el bienestar de comunidades enteras.

Este compromiso protocolizado entre la Fundación MOM y la International Migrant Workers Union (IMWU) se mantiene como promesa firme de garantizar a los migrantes potenciales de Reynosa, Tamaulipas, y el noreste del país acceso a información veraz, asesoría legal y acompañamiento para oportunidades laborales dignas y procesos migratorios plenamente legales.

Fuentes informativas:
Artículo y datos proporcionados por Lic. Bárbara Lera Castellanos, América Sin Muros, ONG. Información de la Jornada de Capacitación y Servicios para la Comunidad Migrante de Reynosa, Fundación MOM e International Migrant Workers Union (IMWU).


Detiene Inmigración a periodista venezolano en la Florida

 


Comunidades latinoamericanas descubren que también pueden producir su propia energía

 



Por La Redacción de Nuestra América Magazine

Durante más de un siglo, el modelo eléctrico tradicional funcionó fundamentalmente en una sola dirección: grandes empresas producían electricidad en enormes centrales y los consumidores se limitaban a recibirla y pagar por ella.

Las energías renovables están comenzando a modificar ese modelo.

Paneles solares, pequeñas instalaciones renovables, baterías y sistemas locales de distribución permiten que hogares, cooperativas y comunidades puedan convertirse también en productores de electricidad.

Para América Latina, esta transformación ofrece posibilidades particularmente importantes.

Millones de personas viven en comunidades rurales, zonas aisladas o territorios donde extender las grandes redes nacionales resulta costoso y complicado.

En esos lugares, producir electricidad cerca del sitio donde será consumida puede representar una alternativa.

Del consumidor al productor

La energía solar ha cambiado una parte importante de la ecuación.

A diferencia de una gran central termoeléctrica o hidroeléctrica, un sistema fotovoltaico puede instalarse en dimensiones muy diferentes: desde unos cuantos paneles en el techo de una vivienda hasta proyectos comunitarios capaces de abastecer a numerosos usuarios.

Esto permite imaginar comunidades donde escuelas, centros de salud, pequeños negocios y viviendas compartan parte de la electricidad generada localmente.

El desarrollo de baterías agrega otra posibilidad: almacenar parte de la electricidad producida durante las horas de mayor generación solar para utilizarla posteriormente.

Una transformación más amplia

La Agencia Internacional de Energía prevé un fuerte crecimiento de la energía solar durante los próximos años.

En Centro y Sudamérica, la generación fotovoltaica aumentará considerablemente hacia 2030, acompañada por una mayor participación de la energía eólica.

Pero para aprovechar plenamente esa transformación no basta con instalar paneles.

Los sistemas eléctricos necesitan nuevas reglas que permitan integrar generación distribuida, almacenamiento y participación de los consumidores.

Las comunidades energéticas también plantean preguntas sobre financiamiento, propiedad, mantenimiento y acceso.

Una comunidad de bajos ingresos difícilmente puede financiar grandes inversiones sin créditos, programas públicos o mecanismos cooperativos.

Por eso la transición energética no debería convertirse exclusivamente en una oportunidad para quienes poseen recursos suficientes para instalar tecnología.

Energía y autonomía local

La generación comunitaria puede tener además consecuencias sociales.

Una comunidad capaz de producir una parte de su electricidad puede reducir su vulnerabilidad ante interrupciones externas y utilizar los ahorros para otras necesidades.

En zonas rurales, disponer de energía confiable puede favorecer sistemas de bombeo de agua, refrigeración de alimentos y medicinas, comunicaciones, educación y pequeños emprendimientos.

No significa que las grandes redes eléctricas vayan a desaparecer.

Por el contrario, seguirán siendo fundamentales para garantizar estabilidad y suministro a millones de personas.

Lo que está cambiando es la relación entre productor y consumidor.

El futuro eléctrico latinoamericano podría estar formado no solamente por enormes centrales y largas líneas de transmisión, sino también por miles de pequeños productores conectados entre sí.

En esa transformación, algunas comunidades latinoamericanas comienzan a descubrir algo que hasta hace pocos años parecía reservado a las grandes compañías eléctricas:

ellas también pueden producir energía.

Fuentes informativas

Agencia Internacional de Energía (AIE/IEA): Electricity 2026 y perspectivas de generación renovable hasta 2030.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): estudios sobre transición energética e infraestructura regional.

Naciones Unidas: información sobre energía sostenible, electrificación y desarrollo.

La violencia digital busca expulsar a las mujeres de la política, el periodismo y la vida pública

 



Por La Redacción de Nuestra América Magazine

Insultos, amenazas, campañas de difamación, fotografías manipuladas, acoso sexual y ataques realizados mediante inteligencia artificial se están convirtiendo en instrumentos para silenciar a mujeres que participan en la política, el periodismo, el activismo y la defensa de los derechos humanos.

La violencia contra las mujeres ya no ocurre únicamente en los espacios físicos.

Las redes sociales y las nuevas tecnologías han abierto otro escenario donde las agresiones pueden multiplicarse rápidamente y alcanzar a miles o incluso millones de personas.

Un estudio internacional difundido por Naciones Unidas encontró que siete de cada diez mujeres defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas consultadas habían sufrido violencia en línea durante su trabajo.

Más preocupante todavía: cuatro de cada diez señalaron haber experimentado también ataques fuera de internet relacionados con esos abusos digitales.

Inteligencia artificial y nuevas formas de agresión

El desarrollo de herramientas de inteligencia artificial ha creado posibilidades extraordinarias para la comunicación, pero también nuevos instrumentos para el hostigamiento.

Imágenes falsas, videos manipulados o deepfakes, suplantación de identidad y campañas automatizadas pueden utilizarse para atacar la reputación de una mujer en cuestión de horas.

Las mujeres con mayor visibilidad pública resultan particularmente expuestas.

Políticas, periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos pueden recibir miles de mensajes intimidatorios después de expresar una opinión o publicar una investigación.

El objetivo muchas veces no consiste en discutir sus argumentos.

Se busca intimidarlas hasta conseguir que reduzcan su presencia pública, abandonen las redes sociales o incluso dejen su actividad profesional.

Cuando la violencia virtual llega al mundo real

Uno de los mayores errores consiste en considerar que lo ocurrido en internet permanece exclusivamente en internet.

Las amenazas digitales pueden transformarse en persecución, intimidación física y agresiones.

Por ello, organismos internacionales han comenzado a tratar la violencia digital contra las mujeres como un problema que afecta directamente a la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos.

Cuando una periodista deja de investigar por temor, una política abandona el debate público o una activista decide guardar silencio debido a amenazas, el daño no afecta solamente a esa mujer.

Pierde toda la sociedad.

El desafío de las plataformas

Gobiernos y empresas tecnológicas enfrentan el desafío de responder a formas de violencia que evolucionan rápidamente.

Las leyes de muchos países fueron creadas antes de que existieran las redes sociales modernas y mucho antes de la aparición de herramientas capaces de producir imágenes y videos falsos mediante inteligencia artificial.

Combatir esta violencia exige mejores mecanismos de denuncia, protección efectiva para las víctimas y responsabilidad de quienes utilizan las plataformas para amenazar.

La tecnología puede ampliar la participación democrática.

Pero cuando se convierte en un instrumento para expulsar a las mujeres del debate público, el problema deja de ser solamente tecnológico.

Se convierte en un problema para la democracia.

Fuentes informativas

Naciones Unidas: información sobre violencia digital contra mujeres y niñas.

ONU Mujeres: investigaciones sobre violencia en línea contra mujeres defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas.

UNESCO: información sobre violencia digital y seguridad de mujeres periodistas.

International Center for Journalists (ICFJ): investigaciones sobre violencia en línea contra mujeres periodistas.

América Latina crecerá apenas 2,2 % en 2026: una economía que avanza sin despegar

 



Por La Redacción de Nuestra América Magazine

América Latina y el Caribe volverán a crecer en 2026, pero lo harán a un ritmo insuficiente para resolver muchos de los problemas estructurales que afectan a la región.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que las economías regionales crecerán en promedio 2,2 % durante 2026, una ligera revisión a la baja respecto del 2,3 % que había calculado anteriormente.

Detrás de esa cifra aparentemente técnica existe un problema mucho más profundo.

Una economía puede crecer y, sin embargo, no generar suficientes empleos de calidad, inversiones, productividad ni recursos fiscales para mejorar sustancialmente las condiciones de vida de la población.

CEPAL advierte además que la desaceleración será amplia. La mayoría de las economías latinoamericanas y caribeñas mostrará menor dinamismo durante 2026 que durante el año anterior.

Una región de enormes diferencias

Hablar de un promedio regional puede ocultar realidades muy diferentes.

Sudamérica crecería alrededor de 2,4 %, mientras Centroamérica avanzaría aproximadamente 2,2 %.

En el Caribe las cifras son particularmente engañosas debido al extraordinario crecimiento de Guyana. Sin ese país, el desempeño promedio de las economías caribeñas sería considerablemente menor.

Cuba y Haití, por su parte, aparecen entre las economías para las que se esperan contracciones.

La CEPAL identifica varios riesgos para la región: condiciones financieras restrictivas, presiones inflacionarias relacionadas con energía y alimentos, volatilidad internacional, debilidad de la demanda interna y vulnerabilidad frente a acontecimientos externos.

Crecer no basta

El problema latinoamericano no es solamente cuánto crece la economía, sino qué tipo de crecimiento se produce.

Una expansión económica limitada puede dificultar la creación de empleos formales y bien remunerados. También restringe la capacidad de los gobiernos para financiar infraestructura, educación, salud y programas sociales.

La región continúa enfrentando además bajos niveles de productividad y grandes desigualdades.

Cuando el crecimiento permanece durante años alrededor del 2 %, resulta mucho más difícil reducir las brechas sociales acumuladas.

La situación internacional agrega incertidumbre. Conflictos geopolíticos, precios energéticos, inflación y condiciones financieras globales pueden afectar directamente a economías latinoamericanas altamente vinculadas al comercio internacional.

América Latina no está necesariamente frente a una nueva gran crisis económica regional.

Pero tampoco se encuentra en una etapa de expansión suficientemente fuerte como para transformar sus condiciones estructurales.

El 2,2 % previsto para 2026 resume precisamente ese dilema: la región continúa avanzando, pero lo hace demasiado lentamente.

Fuentes informativas

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): actualización de las proyecciones de crecimiento económico para América Latina y el Caribe, abril de 2026.

Naciones Unidas: información económica regional y perspectivas internacionales.

América Latina busca hacer valer su peso en la elección del próximo secretario general de la ONU

 



Por La Redacción de Nuestra América Magazine

La sucesión de António Guterres al frente de las Naciones Unidas ha abierto una oportunidad política poco frecuente para América Latina y el Caribe: colocar nuevamente a una figura de la región en la Secretaría General de la organización internacional.

El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre de 2026 y quien resulte seleccionado asumirá el cargo el 1 de enero de 2027.

Aunque las Naciones Unidas no establecen formalmente una rotación geográfica obligatoria para ocupar la Secretaría General, durante décadas ha existido una expectativa de equilibrio regional.

América Latina solamente ha ocupado una vez el principal cargo diplomático de Naciones Unidas.

El peruano Javier Pérez de Cuéllar fue secretario general entre 1982 y 1991. Desde entonces, ningún latinoamericano ha vuelto a dirigir la organización.

Ahora varias candidaturas procedentes de la región han colocado nuevamente a América Latina en el centro de la discusión.

Entre las candidaturas oficialmente presentadas durante el proceso se encuentran la costarricense Rebeca Grynspan, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el argentino Rafael Mariano Grossi.

También fueron presentadas anteriormente las candidaturas de la expresidenta chilena Michelle Bachelet y de la argentina Virginia Gamba, aunque ambas fueron posteriormente retiradas.

Una elección donde las grandes potencias conservan enorme influencia

El secretario general es nombrado formalmente por la Asamblea General, pero solamente después de recibir una recomendación del Consejo de Seguridad.

Eso concede un enorme poder político a los cinco miembros permanentes del Consejo: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.

Cualquiera de ellos puede bloquear en la práctica una candidatura mediante su poder de veto.

Por ello, llegar a la Secretaría General requiere algo más que apoyo regional. El candidato o candidata debe conseguir un complicado equilibrio diplomático entre países que mantienen profundas diferencias geopolíticas.

¿El turno latinoamericano?

En círculos diplomáticos se habla de que América Latina y el Caribe podrían tener una oportunidad especialmente importante en esta elección.

Naciones Unidas reconoce que, aunque no existe una regla formal de rotación, la práctica histórica ha alimentado la percepción de que podría corresponder nuevamente a la región.

La posibilidad adquiere mayor importancia en un escenario internacional marcado por guerras, rivalidades entre grandes potencias, tensiones comerciales y cuestionamientos al sistema multilateral.

Para América Latina, ocupar la Secretaría General no significaría controlar las Naciones Unidas. El cargo tiene importantes limitaciones institucionales y depende de las decisiones de los Estados miembros.

Pero sí representaría una oportunidad para que una región con más de 650 millones de habitantes tenga una voz de enorme visibilidad en el escenario internacional.

La elección que se desarrolla durante 2026 será, por tanto, mucho más que una competencia entre nombres.

También será una prueba de cuánto peso diplomático puede ejercer América Latina dentro de un sistema internacional todavía dominado por las grandes potencias.

Fuentes informativas

Organización de las Naciones Unidas: proceso oficial de selección y nombramiento del próximo secretario o secretaria general.

Asamblea General de las Naciones Unidas: candidaturas y diálogos públicos del proceso de selección.

Naciones Unidas para América Latina y el Caribe: información sobre participación regional en el proceso.

América Latina avanza en energía limpia, pero sus redes eléctricas amenazan con quedarse atrás

 



Por La Redacción de Nuestra América Magazine

América Latina posee algunos de los mayores recursos renovables del planeta y continúa aumentando su capacidad para producir electricidad mediante fuentes solares, eólicas e hidroeléctricas. Sin embargo, una paradoja amenaza con frenar esa transformación: producir energía limpia no es suficiente cuando las redes eléctricas carecen de capacidad para transportarla, almacenarla e integrarla eficientemente.

La expansión de las energías renovables está obligando a los países a mirar más allá de la construcción de parques solares y eólicos. La infraestructura de transmisión y distribución se ha convertido en una pieza fundamental de la transición energética.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) considera que las redes eléctricas están emergiendo como uno de los grandes cuellos de botella de los sistemas energéticos. Mientras las inversiones en generación renovable avanzan rápidamente, ampliar una red eléctrica puede requerir muchos años de planificación, permisos y construcción.

Para América Latina el desafío es especialmente importante. La región posee enormes recursos naturales, pero muchos centros de generación se encuentran alejados de las principales ciudades y zonas industriales.

La energía solar producida en regiones desérticas, la electricidad generada por el viento en áreas costeras y la capacidad hidroeléctrica localizada lejos de los centros urbanos necesitan líneas de transmisión capaces de llevar esa electricidad hasta los consumidores.

Un potencial extraordinario

Las perspectivas continúan siendo favorables para las energías renovables.

La AIE calcula que Centro y Sudamérica experimentarán un importante crecimiento de la generación solar hacia 2030, acompañado por aumentos significativos de la producción eólica.

Pero el crecimiento de fuentes variables, particularmente solar y eólica, exige sistemas eléctricos más flexibles. El sol no produce electricidad durante las 24 horas y el viento cambia constantemente.

Por ello, las redes modernas necesitan combinar generación, almacenamiento mediante baterías, interconexiones entre regiones y países, y mecanismos que permitan equilibrar la oferta con la demanda.

Invertir en las redes

El problema no es exclusivamente latinoamericano. En diferentes partes del mundo existen proyectos de generación y almacenamiento que enfrentan largas esperas para conectarse a las redes eléctricas.

La AIE estima que más de 2.500 gigavatios correspondientes a proyectos de generación, almacenamiento y grandes consumidores permanecen actualmente en filas de conexión alrededor del mundo.

La advertencia es clara: construir capacidad renovable sin modernizar simultáneamente las redes puede terminar desperdiciando parte del potencial energético.

Para América Latina, donde la demanda eléctrica continuará creciendo y numerosos gobiernos buscan reducir la dependencia de combustibles fósiles, la infraestructura eléctrica será tan importante como las propias plantas generadoras.

La transición energética latinoamericana, por tanto, no se decidirá únicamente en los parques solares, las turbinas eólicas o las centrales hidroeléctricas.

También se decidirá en miles de kilómetros de cables, subestaciones, sistemas de almacenamiento y nuevas conexiones regionales.

La región tiene energía. El desafío ahora es construir la infraestructura necesaria para aprovecharla plenamente.

Fuentes informativas

Agencia Internacional de Energía (AIE/IEA): Electricity 2026, capítulos sobre generación, redes eléctricas y flexibilidad.

Agencia Internacional de Energía: Electricity Mid-Year Update 2026.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): información regional sobre infraestructura y transición energética.

Columna Rosa, sólo para Mujeres: Jornada migrante entre Fundación MOM y Sindicato IMWU

  Foto Salinas Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos América Sin Muros, ONG L a “Jornada de Capacitación y Servicios para la Comunidad Migran...