El día 13 de abril del corriente año 2026, una mujer llamada “María Luisa del Arco Apolitano Sánchez” dejaba este plano existencial.
Autora: Isabel Muñoz (IsaMarAn) Escritora- Poeta- Coach Holística del Ser Embajadora cultural de Radio Nuestra America
Seguramente esta podría ser
una de tantas noticias que, desgraciadamente, llenen las páginas de los
periódicos y planos de TV y digitales. Pero en este caso, nos detenemos al
tratarse de la madre de alguien especial, una persona muy querida por nosotros.
Hablamos del fallecimiento de la madre de nuestra Coordinadora General de
Eventos Internacionales, que patrocina Nuestra América Online Radio.
La radio que transmite bajo
la dirección del periodista, dramaturgo y abogado don Armando García Álvarez,
director de Radio Nuestra América. Su amplia y dilatada carrera en los
medios de comunicación y, en especial, en eventos culturales, donde el objetivo
que persigue es dar a conocer el talento de grandes figuras relacionadas con la
cultura y el arte, como cantantes, compositores, poetas, narradores,
escritores… para hacer del mundo un lugar mejor, lo que hace de él la
diferencia.
Luz Marisol Paredes Apolitano es la coordinadora general de estos eventos, una persona muy querida por todos los que la conocemos, ya que ella ha sabido ganarse el respeto, cariño y admiración de quienes conformamos la gran familia de Radio Nuestra América. Hablamos de una persona respetada, valorada y admirada, no solo por su excelente trabajo en el desarrollo y coordinación de las Expos que Nuestra América patrocina, sino por el propio carácter de Marisol como persona: “educada, simpática, empática, disciplinada y eficiente”.
Hoy, en nombre propio y de la
dirección de Radio Nuestra América, así como de los embajadores culturales,
artistas, compañeros de radioteatro, seguidores, y amigos, queremos acompañar a
Marisol con este artículo, en un homenaje a la madre que le dio la vida, y
hacerlo extensible a toda su familia; lo hacemos desde un sentimiento
transformador, desde el conocimiento de todo lo bueno que María Luisa hizo y
dejó como legado tiene su recompensa. Nos unimos a Marisol y su familia
asumiendo la pérdida y el vacío que deja una madre, pero animándola a llevar
luz donde aún hay dolor y transformar el llanto en aceptación para elevarlo al
más alto grado de amor. Pidiendo que el mismo viento sea testigo de tan magno
evento para poder transformarlo en
sabiduría.
Muchos de nosotros ya hemos
pasado por ese proceso de pérdida y, aunque cada uno experimenta el dolor de
formas muy diferentes, cuando una madre se va, hay algo en común a todos, y es
el gran vacío que deja en el alma, junto a un gran hueco en el corazón que, al tocar de lleno la
raíz, es cortada y separada de quien nos dio la vida. Medio por el cual estamos
aquí, y es que cuando una madre se va, algo dentro del propio linaje se
resiente, desgarrando una parte de nuestra historia para volver a ser restablecida.
Una madre tiene un valor
insustituible, pues representa la vida, el amor, el medio, la supervivencia, la
lucha, la edificación…
Una madre es el sentimiento
que trasciende más allá de la propia biología a través del modelo de
“arquitectura cultural que cuenta la historia de todo núcleo familiar”, esa
historia que puede venir determinada por necesidades o carencias que se pueden
haber padecido, por historias que dolían y se han arrastrado, y por
frustraciones que han persistido. Pero aun con todo eso como bagaje, una madre es esa gran figura
representativa que configura el amor desde la responsabilidad, el compromiso y
el sacrificio.
María
Luisa del Arco Apolitano Sánchez fue una mujer resiliente, honesta, luchadora,
inspiradora y transparente, un ejemplo que supo transmitir como un legado a su
descendencia, un legado que representa a la mujer que conocemos, a su hija Luz
Marisol Paredes Apolitano.
Nuestro más sincero pésame a
toda la familia y muy especialmente a Marisol Paredes Apolitano por tan
dolorosa pérdida. Que en el nuevo
destino María Luisa del Arco Apolitano alcance el grado máximo de bienestar y
felicidad que ha cultivado en la tierra y que la semilla de su descendencia
florezca como legado de todo aquello que supo transmitir en sus hijos.


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