Editorial : Hay que rechazar el regreso a la barbarie
Por Armando García
El secuestro del presidente de Honduras por un grupo de militares, no tiene justificación alguna. Por las características en que se desarrolló, es sin lugar a dudas, un golpe de estado. El Congreso Hondureño, sin debatir alguna la forma la forma en que el Presidente Constitucional Manuel Zelaya Rosales fue sacado del país por militares, optó por decir que tiene en su poder una carta de renuncia del mandatario, aun a pesar que el Presidente Manuel Zelaya Rosales negó desde Costa Rica a medios informativos, que él haya escrito esa misiva al Congreso de su país. De no ser cierta de renuncia de Zelaya, el Congreso entero debería renunciar por ampararse en un documento ilícito sin condenar la acción militar contra Zelaya. El Congreso nombró a Roberto Micheletti como presidente provisional de Honduras hasta enero del 2010, pero de mantenerse en ese cargo, estará aislado del mundo, ya que los acontecimientos han sido condenados por la OEA, otros organismo...