Estados Unidos negocia acceso de largo plazo a campos petroleros de Venezuela
Las conversaciones abarcan 17 campos y contemplan fórmulas que podrían garantizar su producción a Estados Unidos; entre las opciones discutidas figura un arrendamiento de hasta 100 años
Por La Redacción de Nuestra América Magazine
WASHINGTON/CARACAS, 28 de agosto de 2026 — La administración del presidente Donald Trump mantiene negociaciones avanzadas con el gobierno interino de Venezuela para asegurar acceso de largo plazo a una parte de las enormes reservas petroleras del país sudamericano.
Reuters confirmó que las conversaciones incluyen 17 campos petroleros ubicados tanto en la Faja del Orinoco como en zonas maduras del lago de Maracaibo. La fórmula permitiría que empresas estadounidenses desarrollaran los campos y que la producción resultante quedara garantizada para Estados Unidos.
Axios informó inicialmente que Washington busca obtener algún tipo de participación en más de una docena de campos. De acuerdo con ese medio, las áreas discutidas contendrían cerca de 90,000 millones de barriles de reservas comprobadas, casi una tercera parte de los aproximadamente 300,000 millones atribuidos a Venezuela.
Sin embargo, todavía no existe un acuerdo definitivo ni se han divulgado públicamente sus condiciones. La Casa Blanca remitió las consultas periodísticas al Departamento de Energía, mientras que el Ministerio de Petróleo venezolano y la empresa estatal Petróleos de Venezuela, PDVSA, no respondieron inicialmente a las solicitudes de información.
Un posible arrendamiento por un siglo
Bloomberg reveló que una de las alternativas analizadas por negociadores estadounidenses y venezolanos sería conceder a Estados Unidos un arrendamiento de hasta 100 años sobre varios campos petroleros.
El plazo representa solamente una de las opciones discutidas y podría cambiar antes de que se alcance un acuerdo. Reuters señaló que también se estudia realizar posteriormente una licitación para distribuir la explotación de cada campo entre productores estadounidenses.
La administración Trump busca asegurar un flujo estable de crudo venezolano para las refinerías de Estados Unidos y fomentar inversiones destinadas a recuperar una industria deteriorada por años de falta de mantenimiento, disminución de la inversión y problemas administrativos.
Venezuela produce actualmente alrededor de 1.25 millones de barriles diarios, muy por debajo de sus niveles históricos. Sus problemas de infraestructura, electricidad, transporte y capacidad portuaria también limitarían cualquier aumento rápido de la producción y las exportaciones.
Obstáculos constitucionales y legales
Un acuerdo de esta naturaleza podría enfrentar objeciones jurídicas dentro de Venezuela.
El artículo 12 de la Constitución venezolana establece que los yacimientos de hidrocarburos pertenecen a la República, forman parte del dominio público y son inalienables e intransferibles. El artículo 302 reserva al Estado la industria petrolera y otras actividades consideradas estratégicas.
Aunque una reforma reciente de la legislación petrolera amplió la participación privada mediante empresas mixtas y contratos de producción compartida, la normativa venezolana no contempla actualmente el arrendamiento de extensiones petroleras bajo el modelo que estaría examinándose.
Por esa razón, especialistas citados por Reuters consideran que el eventual acuerdo podría provocar impugnaciones constitucionales y legales. También quedarían pendientes asuntos esenciales como la propiedad de la producción, la distribución de los ingresos, la autoridad que administraría los campos y los mecanismos de supervisión pública.
Venezuela estudia su relación con la OPEP
Bloomberg también informó que Caracas estaría considerando retirarse de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, de la cual Venezuela fue miembro fundador en 1960.
No existe hasta ahora un anuncio oficial sobre una salida. Su impacto inmediato sobre la oferta mundial sería limitado debido al descenso de la producción venezolana. No obstante, el retiro tendría importancia política y podría debilitar adicionalmente la influencia de la organización.
Fuentes estadounidenses visualizan una posible alianza petrolera entre Washington y Caracas que permitiría aumentar la producción venezolana con inversión y tecnología de compañías estadounidenses, al mismo tiempo que reduciría la influencia de la OPEP en el hemisferio occidental.
Un cambio geopolítico de gran alcance
Si las negociaciones prosperan, el acuerdo representaría uno de los cambios más profundos en la relación energética entre Estados Unidos y Venezuela.
Para Washington, significaría acceso preferencial a importantes reservas de crudo pesado compatibles con varias refinerías estadounidenses. Para Venezuela, podría representar inversiones, recuperación de infraestructura y mayores ingresos petroleros.
Pero también abriría un debate fundamental sobre soberanía, control de los recursos naturales, transparencia y distribución de los beneficios. El posible arrendamiento de campos durante un siglo convertiría la negociación en un asunto que trasciende una administración y comprometería recursos estratégicos venezolanos durante varias generaciones.
Por el momento, lo confirmado es que las conversaciones existen y se desarrollan al más alto nivel. El número de campos, el modelo jurídico y la duración del acceso todavía forman parte de una negociación cuyos términos podrían modificarse.
Comentarios