La izquierda latinoamericana mira a los socialistas de Estados Unidos para recuperar el voto trabajador

 

La Redacción de Nuestra América Magazine

Las recientes victorias de candidatos progresistas y socialistas democráticos en las elecciones primarias de Estados Unidos han despertado interés entre sectores de la izquierda latinoamericana, que buscan recuperar el apoyo de trabajadores y comunidades populares después de una serie de reveses electorales.

El tema estuvo presente en la tercera edición del Congreso Panamericano, celebrada del 21 al 23 de agosto en el Palacio Legislativo de Montevideo, Uruguay. El encuentro reunió a dirigentes políticos, legisladores, exmandatarios, académicos y activistas de 15 países y territorios del continente.

Más de 250 personas participaron en la apertura, mientras que unas 150 formaron parte de las delegaciones políticas y parlamentarias. Bajo el lema “Solidaridad entre los pueblos, soberanía entre las naciones”, el Congreso examinó el avance de la derecha, la desigualdad, el aumento del costo de vida, la militarización, la transformación tecnológica y el debilitamiento de la integración regional.

Una izquierda obligada a revisar sus derrotas

Los participantes llegaron a Montevideo en un momento de preocupación. El avance de gobiernos y movimientos conservadores, unido a recientes derrotas progresistas en países como Ecuador y Colombia, ha obligado a la izquierda regional a revisar sus mensajes, sus métodos de organización y su relación con los sectores populares.

David Adler, coordinador general del Congreso Panamericano, reconoció que el encuentro no se realizaba durante una “época de oro” para el progresismo, sino en un periodo marcado por derrotas que exigían conversaciones francas sobre las estrategias que habían funcionado y aquellas que no habían logrado llegar a la población.

La reflexión no estuvo limitada a cómo enfrentar a la derecha. Una parte del debate se concentró en la necesidad de construir propuestas capaces de responder a las preocupaciones cotidianas: el precio de los alimentos, la vivienda, los salarios, la atención médica, el empleo y la calidad de los servicios públicos.

En ese contexto, las victorias obtenidas por candidatos progresistas en Estados Unidos fueron presentadas como evidencia de que una izquierda concentrada en las condiciones materiales de la población todavía puede movilizar electores.

El fenómeno Mamdani se extiende

El principal referente de esa estrategia continúa siendo Zohran Mamdani, elegido alcalde de Nueva York después de una campaña centrada en el elevado costo de vivir en la ciudad. Sus propuestas sobre alquileres, transporte, cuidado infantil y alimentos demostraron que un candidato socialista podía ampliar su apoyo más allá de los sectores tradicionalmente progresistas.

La influencia política de Mamdani volvió a manifestarse durante las primarias demócratas de junio de 2026. Tres candidatos respaldados por él obtuvieron importantes victorias.

Brad Lander derrotó al representante Dan Goldman; Claire Valdez ganó la nominación para un escaño abierto, y Darializa Ávila Chevalier desplazó al congresista Adriano Espaillat, quien llevaba cinco periodos en la Cámara de Representantes y presidía el Caucus Hispano del Congreso.

Valdez y Ávila Chevalier, identificadas con los Socialistas Democráticos de América, lograron ampliar su respaldo entre electores negros y latinos. Sus campañas incluyeron propuestas relacionadas con vivienda pública, protección de inquilinos, cuidado infantil universal, fortalecimiento sindical y aumento del salario mínimo.

Sorpresas en Colorado, Michigan y Florida

El impulso progresista no quedó limitado a Nueva York.

En Colorado, Melat Kiros, una abogada y estudiante de doctorado de 29 años, derrotó en la primaria demócrata a Diana DeGette, representante que llevaba casi tres décadas en el Congreso. Kiros se presentó como socialista democrática y defendió Medicare para todos, la eliminación de la influencia del dinero corporativo en las elecciones y una política exterior diferente hacia Palestina.

La victoria fue especialmente significativa porque se trataba de su primera candidatura y porque enfrentó a una figura respaldada por el establecimiento del Partido Demócrata.

En Michigan, Abdul El-Sayed derrotó a la congresista Haley Stevens en la primaria para el Senado. El-Sayed, médico y antiguo director de Salud Pública de Detroit, construyó su campaña alrededor de la atención médica, la influencia de las grandes corporaciones y el costo de los alimentos, la gasolina, la educación y la vivienda.

Su mensaje insistió en que los recursos de los contribuyentes deberían utilizarse para mejorar escuelas, carreteras y servicios médicos, en lugar de financiar guerras y gobiernos extranjeros. El-Sayed deberá enfrentar al republicano Mike Rogers en una elección general competitiva, por lo que todavía no puede considerarse garantizada su llegada al Senado.

En Florida, la representante estatal y exorganizadora sindical Angie Nixon sorprendió al derrotar a Alex Vindman en la primaria demócrata para el Senado. Nixon pertenece a los Socialistas Democráticos de América, pero ha aclarado que no hizo campaña como candidata oficial de esa organización y que su plataforma busca construir una coalición progresista más amplia.

Su triunfo fue histórico porque una integrante de esa agrupación obtuvo, por primera vez, la nominación de uno de los principales partidos estadounidenses para un cargo estatal. Sin embargo, Nixon enfrenta una contienda general difícil contra la senadora republicana Ashley Moody en un estado donde la palabra “socialismo” es utilizada frecuentemente como arma electoral.

La política de las necesidades cotidianas

La posible enseñanza para la izquierda latinoamericana no reside únicamente en la denominación socialista de los candidatos. El elemento común es su insistencia en problemas concretos que afectan directamente a las familias.

El alquiler, los alimentos, los medicamentos, los servicios de salud, el transporte, los salarios y el cuidado infantil ocupan el centro de sus campañas. Esta estrategia sustituye los mensajes políticos abstractos por propuestas que los votantes pueden relacionar inmediatamente con su vida diaria.

El senador Bernie Sanders, quien envió un mensaje al Congreso Panamericano, sostuvo que millones de estadounidenses luchan para pagar alimentación, vivienda, atención médica, educación y una jubilación digna, a pesar de vivir en el país más rico del mundo.

La congresista estadounidense Pramila Jayapal expresó una idea semejante en Montevideo. Señaló que existe un creciente rechazo a que los impuestos se destinen a bombas y conflictos internacionales mientras las condiciones de vida y los servicios de salud se deterioran dentro de Estados Unidos.

El mensaje que comienza a adquirir fuerza es sencillo: la izquierda puede recuperar credibilidad cuando demuestra que el gobierno es capaz de resolver problemas visibles y mejorar las condiciones materiales de la población.

No existe una fórmula automática

Las victorias progresistas no prueban todavía que el socialismo democrático pueda imponerse en todo Estados Unidos. Varias ocurrieron en distritos urbanos donde el Partido Demócrata tiene una ventaja considerable. Ganar una primaria tampoco equivale a ganar una elección general.

Michigan será una prueba importante porque El-Sayed compite en un estado dividido. Florida presenta un desafío todavía mayor para Nixon. Los republicanos ya intentan convertir sus candidaturas en evidencia de una supuesta radicalización del Partido Demócrata.

Tampoco sería posible trasladar automáticamente el modelo estadounidense a América Latina. Cada país tiene distintas instituciones, movimientos sociales, economías y tradiciones políticas. Sin embargo, la experiencia ofrece una advertencia: la identidad ideológica por sí sola no garantiza el respaldo popular.

Las organizaciones de izquierda necesitan presencia territorial, candidatos conectados con sus comunidades y propuestas comprensibles sobre las necesidades inmediatas de los trabajadores.

Autocrítica y proyectos de futuro

El expresidente chileno Gabriel Boric pidió en Montevideo que la izquierda reconociera sus errores y abandonara las consignas vacías. Su pregunta fue directa: “No basta con decir que queremos más Estado. Más Estado, ¿para qué?”.

La secretaria general de Morena, Carolina Rangel, propuso combinar crecimiento económico con derechos sociales y desarrollar una agenda que incluya políticas de cuidados, transición energética, integración productiva y soberanía digital.

El Congreso también debatió la necesidad de una relación más igualitaria entre América del Norte y América Latina, la defensa de la soberanía regional y la construcción de respuestas democráticas frente al autoritarismo, el crimen organizado y la concentración tecnológica.

La principal conclusión no fue que la izquierda latinoamericana deba copiar a los socialistas estadounidenses. La enseñanza consiste en recuperar la capacidad de escuchar y representar a quienes enfrentan salarios insuficientes, vivienda inaccesible, servicios deficientes y creciente inseguridad económica.

Las victorias progresistas en Estados Unidos todavía deberán superar la prueba de las elecciones generales y del ejercicio del gobierno. Pero ya han demostrado algo que llamó la atención en Montevideo: cuando la política vuelve a hablar del costo real de vivir, puede reconstruir una relación con sectores trabajadores que se habían alejado de la izquierda.

La Redacción de Nuestra América Magazine

Fuentes consultadas

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Colegio Nacional de Abogados Democráticos insta a defender la soberanía jurídica de México desde el Tribunal Constitucional

En México se aprueba el organismo gremial del Colegio Nacional de Abogados Democráticos, A.C. (CNAD).

EN EL CENTENARIO DE FIDEL CASTRO: Los lazos perversos entre Cuba y México