Por La Redacción de Nuestra América Magazine
Insultos, amenazas, campañas de difamación, fotografías manipuladas, acoso sexual y ataques realizados mediante inteligencia artificial se están convirtiendo en instrumentos para silenciar a mujeres que participan en la política, el periodismo, el activismo y la defensa de los derechos humanos.
La violencia contra las mujeres ya no ocurre únicamente en los espacios físicos.
Las redes sociales y las nuevas tecnologías han abierto otro escenario donde las agresiones pueden multiplicarse rápidamente y alcanzar a miles o incluso millones de personas.
Un estudio internacional difundido por Naciones Unidas encontró que siete de cada diez mujeres defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas consultadas habían sufrido violencia en línea durante su trabajo.
Más preocupante todavía: cuatro de cada diez señalaron haber experimentado también ataques fuera de internet relacionados con esos abusos digitales.
Inteligencia artificial y nuevas formas de agresión
El desarrollo de herramientas de inteligencia artificial ha creado posibilidades extraordinarias para la comunicación, pero también nuevos instrumentos para el hostigamiento.
Imágenes falsas, videos manipulados o deepfakes, suplantación de identidad y campañas automatizadas pueden utilizarse para atacar la reputación de una mujer en cuestión de horas.
Las mujeres con mayor visibilidad pública resultan particularmente expuestas.
Políticas, periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos pueden recibir miles de mensajes intimidatorios después de expresar una opinión o publicar una investigación.
El objetivo muchas veces no consiste en discutir sus argumentos.
Se busca intimidarlas hasta conseguir que reduzcan su presencia pública, abandonen las redes sociales o incluso dejen su actividad profesional.
Cuando la violencia virtual llega al mundo real
Uno de los mayores errores consiste en considerar que lo ocurrido en internet permanece exclusivamente en internet.
Las amenazas digitales pueden transformarse en persecución, intimidación física y agresiones.
Por ello, organismos internacionales han comenzado a tratar la violencia digital contra las mujeres como un problema que afecta directamente a la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos.
Cuando una periodista deja de investigar por temor, una política abandona el debate público o una activista decide guardar silencio debido a amenazas, el daño no afecta solamente a esa mujer.
Pierde toda la sociedad.
El desafío de las plataformas
Gobiernos y empresas tecnológicas enfrentan el desafío de responder a formas de violencia que evolucionan rápidamente.
Las leyes de muchos países fueron creadas antes de que existieran las redes sociales modernas y mucho antes de la aparición de herramientas capaces de producir imágenes y videos falsos mediante inteligencia artificial.
Combatir esta violencia exige mejores mecanismos de denuncia, protección efectiva para las víctimas y responsabilidad de quienes utilizan las plataformas para amenazar.
La tecnología puede ampliar la participación democrática.
Pero cuando se convierte en un instrumento para expulsar a las mujeres del debate público, el problema deja de ser solamente tecnológico.
Se convierte en un problema para la democracia.
Fuentes informativas
Naciones Unidas: información sobre violencia digital contra mujeres y niñas.
ONU Mujeres: investigaciones sobre violencia en línea contra mujeres defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas.
UNESCO: información sobre violencia digital y seguridad de mujeres periodistas.
International Center for Journalists (ICFJ): investigaciones sobre violencia en línea contra mujeres periodistas.

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