¿Ayudan o perjudican a la economía los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos?

Las investigaciones muestran que estos trabajadores sostienen sectores esenciales, pagan miles de millones de dólares en impuestos y tienen un efecto reducido sobre los salarios de la mayoría de los estadounidenses. Sin embargo, sus repercusiones fiscales varían entre el Gobierno federal, los estados y las comunidades locales.




Por Larry Alvarez


El impacto económico de los inmigrantes sin estatus legal se ha convertido en uno de los asuntos más controvertidos del debate político estadounidense. Mientras algunos los presentan como una carga para el país, las investigaciones disponibles muestran una realidad considerablemente más compleja.

La información más reciente y completa del Pew Research Center calcula que en 2023 vivían aproximadamente 14 millones de inmigrantes no autorizados en Estados Unidos. De ellos, unos 9.7 millones formaban parte de la fuerza laboral, equivalentes al 5.6% de todos los trabajadores del país.

La cifra supera los 8.3 millones de trabajadores reportados para 2022 y que todavía aparece con frecuencia en publicaciones y videos sobre el tema. No existe, hasta el momento, un cálculo definitivo para 2026.

Sectores que dependen de su trabajo

Los trabajadores indocumentados se encuentran especialmente concentrados en industrias como construcción, agricultura, mantenimiento, preparación de alimentos, hotelería, manufactura y servicios personales.

Según Pew Research Center, en 2022 representaban alrededor del 13% de los trabajadores de la construcción y el 12% de quienes laboraban en agricultura, pesca, silvicultura y actividades relacionadas. También ocupaban una proporción importante de empleos en hoteles, restaurantes y servicios recreativos.

Su participación no se limita al trabajo manual. También existen inmigrantes sin estatus regular empleados en áreas administrativas, empresariales, científicas y profesionales.

¿Reducen los salarios?

La afirmación de que la inmigración indocumentada reduce de manera generalizada los salarios de los estadounidenses no cuenta con suficiente respaldo.

Una revisión de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina concluyó que el impacto de la inmigración sobre los salarios de los trabajadores nacidos en Estados Unidos es muy pequeño cuando se analiza durante periodos de diez años o más.

Sin embargo, los efectos no son iguales para todos. Algunos inmigrantes llegados anteriormente y ciertos trabajadores estadounidenses sin diploma de secundaria pueden enfrentar mayor competencia laboral. Al mismo tiempo, otros trabajadores se benefician porque la mano de obra inmigrante complementa sus actividades y permite que las empresas produzcan, crezcan y contraten más personal.

Pagan impuestos, pero tienen acceso limitado a beneficios

El Instituto de Política Fiscal y Económica, conocido como ITEP, estimó que los inmigrantes indocumentados pagaron aproximadamente 96,700 millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales durante 2022.

Estos pagos incluyen impuestos sobre ventas, vivienda, ingresos y nómina. Algunos trabajadores utilizan números de identificación fiscal o números de Seguro Social que no les pertenecen, por lo que contribuyen a programas de los cuales posiblemente nunca podrán recibir beneficios.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirma que las personas indocumentadas no son elegibles para recibir directamente beneficios del programa de alimentos SNAP. Sus hijos ciudadanos estadounidenses sí pueden ser elegibles, al igual que otros integrantes con estatus legal dentro de una familia de condición migratoria mixta.

Por esa razón, tampoco es completamente correcto afirmar que los indocumentados “reciben más de lo que aportan” o que siempre “aportan más de lo que reciben”. El resultado depende del servicio público analizado y del nivel de gobierno. El Gobierno federal puede recibir beneficios fiscales, mientras que estados, ciudades y distritos escolares pueden enfrentar mayores costos inmediatos en educación, atención médica de emergencia y otros servicios.

El costo de una deportación masiva

Las propuestas de deportar a millones de trabajadores tendrían consecuencias que irían más allá del costo de detenerlos y expulsarlos.

El Penn Wharton Budget Model calcula que una política permanente de deportación masiva podría costar cientos de miles de millones de dólares y reducir los ingresos fiscales. Estudios de Brookings también advierten que retirar repentinamente a millones de trabajadores afectaría la producción y podría perjudicar a empleados nacidos en Estados Unidos cuyos trabajos dependen de actividades complementarias.

La construcción, la agricultura, el procesamiento de alimentos, los restaurantes y la hotelería estarían entre los sectores más expuestos. Una disminución abrupta de trabajadores también podría provocar retrasos, cierres de empresas y aumentos de precios.

Una realidad económica más compleja

La evidencia disponible no respalda la idea de que los inmigrantes indocumentados sean únicamente una carga económica. Su trabajo amplía la producción, mantiene operando industrias esenciales y genera ingresos fiscales.

Esto no significa que la inmigración irregular carezca de costos o desafíos. Las consecuencias se distribuyen de manera desigual entre trabajadores, empresas y gobiernos. También existen problemas relacionados con la explotación laboral, los salarios bajos y la falta de protección legal.

El debate serio, por lo tanto, no debería reducirse a determinar si estos inmigrantes son “buenos” o “malos” para la economía. La pregunta central es cómo administrar una fuerza laboral que ya forma parte integral del país, proteger a los trabajadores y establecer un sistema migratorio legal, ordenado y económicamente responsable.

Fuentes consultadas

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