Estados Unidos abre sus archivos sobre los ovnis: esto es lo que se sabe hasta ahora
Cinco entregas ordenadas por Donald Trump reúnen videos, fotografías, testimonios e informes históricos, pero hasta el momento ninguna prueba confirma la existencia de tecnología extraterrestre
Por Lorenzo del Valle
WASHINGTON.— El Gobierno de Estados Unidos ha publicado cientos de documentos, fotografías, grabaciones y videos relacionados con fenómenos anómalos no identificados, conocidos oficialmente como UAP y popularmente como ovnis. La divulgación responde a una instrucción del presidente Donald Trump, pero el material conocido hasta ahora no demuestra que alguno de estos fenómenos tenga origen extraterrestre.
El 19 de febrero de 2026, Trump anunció que ordenaría al Pentágono y a otras dependencias federales comenzar a identificar y publicar documentos relacionados con ovnis, fenómenos anómalos y posibles formas de vida extraterrestre. La primera entrega apareció el 8 de mayo.
Para organizar las publicaciones, el Gobierno creó el Sistema Presidencial de Desclasificación e Información sobre Encuentros UAP, conocido por sus siglas en inglés como PURSUE. El proyecto involucra a la Casa Blanca, el Pentágono, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, el FBI, la NASA, el Departamento de Energía y otros organismos de inteligencia.
Hasta el 24 de agosto se habían efectuado cinco entregas: el 8 y 22 de mayo, el 12 de junio, el 10 de julio y el 7 de agosto de 2026. Los archivos se encuentran disponibles en el portal oficial PURSUE, que anuncia nuevas publicaciones conforme los documentos sean localizados, revisados y autorizados para su divulgación.
¿Qué contienen los archivos?
El material es muy diverso. Incluye grabaciones realizadas con sensores infrarrojos de plataformas militares, declaraciones de pilotos, informes de inteligencia, fotografías, entrevistas recopiladas por el FBI, cables gubernamentales y documentos de antiguas misiones espaciales.
La primera entrega reunió alrededor de 160 archivos. Entre ellos aparecieron informes de 1947 sobre supuestos “discos voladores”, imágenes de las misiones Apolo y una transcripción de la tripulación del Apolo 17, cuyos astronautas describieron partículas o fragmentos brillantes que se desplazaban cerca de la nave.
También se incluyeron imágenes de un objeto con apariencia similar a un balón de futbol, registrado en 2024 por el Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos. La documentación confirma que el incidente fue reportado y estudiado oficialmente, pero no establece cuál era la naturaleza del objeto.
La segunda entrega incorporó 222 archivos. Uno de los expedientes, compuesto por 116 páginas, documenta 209 reportes de luces verdes, discos y bolas de fuego observados entre 1948 y 1950 en las cercanías de instalaciones militares de Sandia, Nuevo México, vinculadas durante ese periodo con actividades nucleares.
Las siguientes publicaciones ampliaron la colección con grabaciones militares, audios, fotografías y expedientes históricos que abarcan desde finales de la década de 1940 hasta años recientes.
La quinta entrega llamó especialmente la atención por contener testimonios sobre objetos triangulares oscuros observados en diferentes lugares. Sin embargo, varias de las imágenes que acompañan estos relatos son recreaciones digitales elaboradas a partir de las descripciones de los testigos, no fotografías directas de las supuestas naves.
La misma entrega presenta una fotografía tomada en 1996 desde el transbordador espacial Columbia en la que aparece un objeto no identificado en órbita terrestre. La procedencia oficial de la fotografía acredita que fue captada durante una misión espacial, pero no determina automáticamente qué era el objeto.
“No resuelto” no significa extraterrestre
La expresión “caso no resuelto” puede provocar confusión. Para las autoridades estadounidenses significa solamente que la información disponible no permite identificar de manera definitiva lo observado.
Un expediente puede permanecer abierto porque la grabación es demasiado breve, la imagen tiene baja resolución, faltan datos del sensor o no existen mediciones confiables de distancia, velocidad y altitud. Por esa razón, un objeto sin identificar no debe ser presentado automáticamente como una nave extraterrestre.
La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios, conocida como AARO, publica ejemplos que permiten entender esta diferencia. En algunos videos grabados sobre Europa, sus analistas consideran que existe un objeto físico, pero señalan que su movimiento y comportamiento no muestran características extraordinarias. Otros casos no pueden resolverse porque la grabación es insuficiente.
AARO también ha identificado fenómenos inicialmente reportados como UAP que finalmente resultaron ser globos, aves, aeronaves convencionales o efectos causados por los sensores. Su archivo oficial de imágenes y resoluciones contiene tanto expedientes sin resolver como casos posteriormente explicados.
Lo que todavía no se ha demostrado
La publicación de documentos confirma que diferentes organismos estadounidenses han recibido, almacenado e investigado reportes de fenómenos que en determinado momento no pudieron identificar. También demuestra que algunos incidentes fueron considerados importantes para la seguridad aérea o militar.
No obstante, hasta ahora los archivos no presentan pruebas verificables de:
- Naves construidas fuera de la Tierra.
- Seres extraterrestres recuperados por el Gobierno.
- Tecnología no humana en posesión de Estados Unidos.
- Vehículos capaces de violar de forma demostrable las leyes conocidas de la física.
- Contacto oficial entre autoridades estadounidenses y civilizaciones extraterrestres.
La NASA sostiene que no existen datos que demuestren que los UAP sean evidencia de tecnología alienígena. La agencia advierte que la mayoría de los avistamientos proporciona información demasiado limitada para alcanzar conclusiones científicas firmes.
AARO también mantiene que no ha encontrado evidencia verificable de tecnología extraterrestre. Eso no significa que todos los casos hayan sido explicados, sino que ninguno de los expedientes conocidos permite afirmar científicamente que su origen sea ajeno a la Tierra.
Documentos auténticos, conclusiones todavía inciertas
Los archivos son auténticos en el sentido de que proceden de instituciones gubernamentales. Sin embargo, la autenticidad de un documento no demuestra necesariamente la exactitud de todo lo narrado en su interior.
Una declaración recopilada por el FBI prueba que una persona reportó determinado acontecimiento, pero no que el hecho haya ocurrido exactamente como lo describió. De igual manera, una recreación artística puede ayudar a visualizar el relato de un testigo, pero no constituye evidencia fotográfica.
Investigadores consultados por Reuters señalaron además que algunos documentos ya habían sido divulgados anteriormente. La nueva iniciativa tiene el mérito de reunirlos en un solo portal y publicar versiones menos dispersas, pero no todo el material es completamente desconocido.
Especialistas también han advertido que muchos videos carecen de información indispensable para un análisis científico independiente: coordenadas exactas, parámetros de los sensores, distancia, velocidad confirmada, condiciones atmosféricas y antecedentes completos de la investigación.
Un proceso que comenzó antes de Trump
Aunque la administración Trump impulsó y centralizó esta nueva etapa de divulgación, la apertura de los archivos sobre ovnis tiene antecedentes de varias décadas.
El Congreso había aprobado disposiciones bipartidistas para recuperar y conservar documentos sobre fenómenos anómalos. La Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024 ordenó a los Archivos Nacionales crear una colección especial para recibir registros procedentes de las agencias federales.
Esa colección, identificada como Grupo de Registros 615, continúa incorporando documentos de manera progresiva. Por tanto, resulta correcto reconocer que Trump ordenó acelerar y ampliar la publicación, pero sería inexacto afirmar que toda la transparencia gubernamental sobre los UAP comenzó exclusivamente con su administración.
Más preguntas que respuestas
Las cinco entregas representan una apertura significativa de archivos gubernamentales y permiten conocer la forma en que las autoridades documentaron numerosos incidentes. También ayudan a eliminar parte del estigma que durante años acompañó a pilotos, militares y ciudadanos que informaron sobre objetos que no podían reconocer.
Pero el balance hasta este momento es prudente: existen fenómenos registrados que aún no han sido identificados, existen testimonios históricos que merecen revisión y existen documentos anteriormente clasificados que ahora pueden ser examinados públicamente.
Lo que todavía no existe es una demostración científica de que alguno de esos fenómenos provenga de otra civilización.
La publicación continuará y nuevos documentos podrían aportar información adicional. Mientras tanto, la conclusión periodística más responsable es clara: Estados Unidos ha abierto una parte importante de sus archivos sobre los ovnis, pero no ha revelado pruebas concluyentes de vida o tecnología extraterrestre.
Fuentes consultadas
- Portal oficial PURSUE del Gobierno de Estados Unidos
- Comunicado sobre la primera entrega de archivos, 8 de mayo de 2026
- Comunicado sobre la quinta entrega, 7 de agosto de 2026
- Archivo oficial de imágenes y casos de AARO
- Preguntas y respuestas de la NASA sobre los UAP
- Colección UAP de los Archivos Nacionales de Estados Unidos
- Reuters: primera publicación de archivos UAP
- Reuters: segunda entrega de documentos desclasificados

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