Por La Redacción de Nuestra América Magazine
América Latina y el Caribe volverán a crecer en 2026, pero lo harán a un ritmo insuficiente para resolver muchos de los problemas estructurales que afectan a la región.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que las economías regionales crecerán en promedio 2,2 % durante 2026, una ligera revisión a la baja respecto del 2,3 % que había calculado anteriormente.
Detrás de esa cifra aparentemente técnica existe un problema mucho más profundo.
Una economía puede crecer y, sin embargo, no generar suficientes empleos de calidad, inversiones, productividad ni recursos fiscales para mejorar sustancialmente las condiciones de vida de la población.
CEPAL advierte además que la desaceleración será amplia. La mayoría de las economías latinoamericanas y caribeñas mostrará menor dinamismo durante 2026 que durante el año anterior.
Una región de enormes diferencias
Hablar de un promedio regional puede ocultar realidades muy diferentes.
Sudamérica crecería alrededor de 2,4 %, mientras Centroamérica avanzaría aproximadamente 2,2 %.
En el Caribe las cifras son particularmente engañosas debido al extraordinario crecimiento de Guyana. Sin ese país, el desempeño promedio de las economías caribeñas sería considerablemente menor.
Cuba y Haití, por su parte, aparecen entre las economías para las que se esperan contracciones.
La CEPAL identifica varios riesgos para la región: condiciones financieras restrictivas, presiones inflacionarias relacionadas con energía y alimentos, volatilidad internacional, debilidad de la demanda interna y vulnerabilidad frente a acontecimientos externos.
Crecer no basta
El problema latinoamericano no es solamente cuánto crece la economía, sino qué tipo de crecimiento se produce.
Una expansión económica limitada puede dificultar la creación de empleos formales y bien remunerados. También restringe la capacidad de los gobiernos para financiar infraestructura, educación, salud y programas sociales.
La región continúa enfrentando además bajos niveles de productividad y grandes desigualdades.
Cuando el crecimiento permanece durante años alrededor del 2 %, resulta mucho más difícil reducir las brechas sociales acumuladas.
La situación internacional agrega incertidumbre. Conflictos geopolíticos, precios energéticos, inflación y condiciones financieras globales pueden afectar directamente a economías latinoamericanas altamente vinculadas al comercio internacional.
América Latina no está necesariamente frente a una nueva gran crisis económica regional.
Pero tampoco se encuentra en una etapa de expansión suficientemente fuerte como para transformar sus condiciones estructurales.
El 2,2 % previsto para 2026 resume precisamente ese dilema: la región continúa avanzando, pero lo hace demasiado lentamente.
Fuentes informativas
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): actualización de las proyecciones de crecimiento económico para América Latina y el Caribe, abril de 2026.
Naciones Unidas: información económica regional y perspectivas internacionales.

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