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martes, 11 de agosto de 2026

FLORIDA: El cierre de “Alligator Alcatraz” no elimina la polémica sobre la carga racial de su nombre

 

Un historiador ambiental advierte que la asociación entre caimanes y afroestadounidenses tiene antecedentes en imágenes racistas de la historia de Estados Unidos




 Por Anamaría del Rocío


FLORIDA — El centro de detención de inmigrantes de los Everglades conocido popularmente como “Alligator Alcatraz” ya no mantiene detenidos, pero su cierre no ha terminado con las controversias que acompañaron a la instalación desde su apertura.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció oficialmente su cierre el pasado 25 de junio, afirmando que el complejo había cumplido su propósito. Según declaró entonces, al menos 21.000 personas habían sido deportadas a través de la instalación desde su apertura. PBS informó asimismo que migrantes y organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron condiciones deficientes y dificultades para acceder a representación legal.

Earthjustice confirmó que las operaciones de detención terminaron el 25 de junio después de meses de litigios relacionados, entre otros asuntos, con el impacto ambiental de la instalación.

Sin embargo, otra controversia permanece: el propio nombre “Alligator Alcatraz”.

Una historia detrás del caimán

El historiador ambiental Christopher C. Sellers, profesor de historia en Stony Brook University, examinó ese aspecto en un ensayo publicado por The Conversation.

Su argumento se centra en un elemento poco discutido durante el funcionamiento del centro: la historia cultural y racial de la imagen del caimán en Estados Unidos.

Sellers sostiene que el caimán americano ha ocupado posiciones muy diferentes dentro de la cultura estadounidense.

Es uno de los animales más estrechamente asociados con Florida y los humedales del sur del país. También ha sido utilizado comercialmente y se convirtió en un símbolo reconocible del paisaje de los Everglades.

Pero existe otra historia mucho más incómoda.

Durante determinadas etapas de los siglos XIX y XX, imágenes populares, postales, caricaturas y productos comerciales representaron conjuntamente a afroestadounidenses y caimanes de maneras abiertamente racistas y deshumanizantes.

El análisis de Sellers plantea que esas representaciones formaron parte de un imaginario cultural más amplio que presentaba a las personas negras como primitivas, salvajes o inferiores.

¿Significa eso que el nombre fue escogido con intención racista?

No necesariamente.

Y esta distinción es fundamental para presentar correctamente la investigación.

El argumento histórico no demuestra que quienes bautizaron o promovieron “Alligator Alcatraz” eligieran deliberadamente el nombre por sus antecedentes raciales.

La tesis de Sellers es diferente: independientemente de la intención contemporánea de quienes utilizaron la expresión, existe una historia cultural estadounidense en la cual la figura del caimán fue vinculada con representaciones degradantes de personas negras.

Por eso considera que el nombre puede evocar una memoria histórica que merece ser examinada.

La diferencia entre intención y significado histórico resulta esencial.

Afirmar que el nombre posee antecedentes culturales susceptibles de una interpretación racial no equivale a afirmar, sin pruebas, que sus creadores pretendieron conscientemente transmitir un mensaje racista.

El centro cerró, los litigios continúan

La controversia sobre el nombre se suma a problemas legales que acompañaron al centro de detención.

En marzo, un tribunal federal ordenó a ICE y a la División de Manejo de Emergencias de Florida garantizar a las personas detenidas acceso a representación legal.

La decisión se produjo después de testimonios de antiguos detenidos sobre dificultades para comunicarse con abogados y acceder a materiales necesarios para sus procedimientos migratorios.

Después del cierre, organizaciones de derechos de los inmigrantes celebraron la decisión, pero señalaron que los problemas denunciados en la instalación forman parte, según ellas, de cuestionamientos más amplios sobre el sistema estadounidense de detención migratoria.

Earthjustice sostiene igualmente que la clausura no termina las disputas judiciales.

La organización afirma que la instalación fue construida aceleradamente en los Everglades sin las revisiones ambientales que considera legalmente necesarias y mantiene acciones destinadas a exigir responsabilidades por los posibles daños provocados al ecosistema. Estas son alegaciones de los grupos litigantes que siguen formando parte de las controversias legales sobre el proyecto.

Los Everglades, otro centro de la controversia

La ubicación del complejo también fue polémica desde el comienzo.

La instalación fue construida en una zona de los Everglades utilizando infraestructura existente de un aeródromo.

Organizaciones ambientalistas argumentaron que las obras podían afectar humedales y especies protegidas y cuestionaron que el proyecto avanzara sin una evaluación ambiental federal completa.

Documentos obtenidos posteriormente en litigios de registros públicos mostraron además que Florida había solicitado alrededor de 1.500 millones de dólares en fondos federales para mantener la instalación, según Earthjustice.

El cierre deja ahora interrogantes sobre el futuro del sitio y sobre las consecuencias ambientales de las obras realizadas allí.

Un nombre que sobrevivirá al centro

La instalación física puede desaparecer, pero el debate sobre el significado de “Alligator Alcatraz” probablemente tendrá una vida más larga.

El planteamiento de Sellers coloca la controversia dentro de una discusión histórica que va mucho más allá de la política migratoria contemporánea.

Las palabras, símbolos y animales utilizados en el lenguaje político pueden adquirir significados distintos a lo largo del tiempo y conservar asociaciones históricas que quienes los utilizan actualmente pueden conocer o desconocer.

En este caso, el historiador propone mirar más allá de la imagen moderna del caimán como símbolo de Florida y examinar también una parte menos conocida de su utilización dentro de la cultura visual estadounidense.

El centro de detención cerró.

La discusión sobre su nombre, su significado y el legado que deja, no necesariamente terminó con él.

Fuentes informativas: The Conversation, ensayo del historiador Christopher C. Sellers sobre la historia racial asociada a la imagen del caimán; PBS NewsHour, cobertura del cierre y antecedentes de la instalación; ACLU y ACLU of Florida, documentación de los litigios sobre acceso a abogados; Earthjustice, documentación y litigios relacionados con los impactos ambientales y financiamiento del centro. 

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