La ONU debate perspectivas de paz en un mundo en guerra

 



Por María de los Ángeles Rivas Viamonte
Impulso Económico

La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas reúne en Nueva York a delegaciones de sus 193 Estados miembros en un momento de profunda tensión internacional. La guerra, el acceso a la energía, la seguridad marítima y la defensa de la democracia vuelven a ocupar un lugar central en los debates multilaterales.

La pregunta de fondo es si será posible reconstruir acuerdos capaces de frenar la violencia y proteger a las poblaciones civiles, aun cuando los gobiernos mantienen posturas opuestas sobre los conflictos de Ucrania, Gaza, Irán y otras regiones del mundo.

Las guerras del siglo XXI no responden a una sola causa. En ellas confluyen disputas territoriales, rivalidades geopolíticas, intereses estratégicos, recursos naturales, rutas comerciales y conflictos internos. Reducirlas únicamente a la posesión de tierras o recursos sería insuficiente, pero sí es evidente que el petróleo, el gas, los minerales y las vías de transporte siguen teniendo un peso decisivo.

El estrecho de Ormuz es una de esas rutas. Su importancia para el tránsito energético mundial lo convierte en un punto de preocupación permanente. Un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán abrió un periodo de negociaciones de 60 días, pero posteriormente enfrentó desacuerdos y no logró consolidar una solución duradera. La situación demuestra la fragilidad de cualquier entendimiento cuando persisten tensiones militares, sanciones y desconfianza entre las partes.

Irán tiene una economía fuertemente vinculada a los hidrocarburos y mantiene relaciones comerciales relevantes con distintos países asiáticos, entre ellos China. Al mismo tiempo, las sanciones internacionales, los conflictos regionales y las disputas sobre su programa nuclear condicionan su margen de acción diplomática y económica.

En Europa, la invasión rusa de Ucrania continúa siendo una fuente de alarma. Los países de la OTAN han reiterado su apoyo a Ucrania y su preocupación por la seguridad continental. El conflicto ha dejado en evidencia que la paz no puede sostenerse solamente con declaraciones: requiere negociaciones, garantías verificables y compromiso con el derecho internacional.

América Latina también llega a este debate con sus propios desafíos: democracias bajo presión, economías dependientes de materias primas, migraciones, desigualdad y demandas de mayor participación en las decisiones globales. Venezuela, como otros países de la región, enfrenta cuestionamientos políticos, económicos e institucionales que deberán resolverse mediante mecanismos pacíficos y respetuosos de la voluntad ciudadana.

La Asamblea General no resolverá por sí sola los conflictos abiertos. Sin embargo, sigue siendo uno de los pocos espacios donde países con posiciones profundamente enfrentadas pueden dialogar ante la comunidad internacional. En medio de la incertidumbre, defender la paz, la legalidad y la democracia sigue siendo una tarea indispensable.

Fuentes

  • Naciones Unidas, calendario y agenda de la 81.ª Asamblea General: la sesión abrió el 8 de septiembre de 2026 y el debate general se realiza del 22 al 26 y el 28 de septiembre.
  • Associated Press, sobre el vencimiento y colapso del periodo de 60 días del acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
  • Naciones Unidas, estatus de Palestina como Estado observador no miembro. 

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