Colombia gira hacia Washington e Israel mientras enfrenta una nueva escalada de violencia interna
Por La Redacción de Nuestra América Magazine
El gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella ha iniciado un giro pronunciado en la política exterior del país, con un acercamiento a la administración de Donald Trump y al gobierno israelí de Benjamin Netanyahu. La nueva orientación rompe con la diplomacia impulsada por su antecesor, Gustavo Petro, que había buscado ampliar los vínculos con China y adoptar posiciones críticas frente a la guerra en Gaza.
Entre las primeras decisiones anunciadas por De la Espriella está la incorporación de Colombia al llamado Shield of the Americas, una iniciativa promovida por Washington para coordinar acciones contra carteles y organizaciones criminales transnacionales. El mandatario también ha respaldado una mayor cooperación militar con Estados Unidos y ha reconocido la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio cuya anexión por Israel no es reconocida por gran parte de la comunidad internacional.
El nuevo gobierno estudia además la salida de Colombia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el programa global de infraestructura y comercio impulsado por China. La medida marcaría un cambio sustancial respecto de la etapa de Petro y coloca a Bogotá en el centro de la disputa de influencia entre Washington y Pekín en América Latina.
Los críticos de esta política sostienen que Colombia corre el riesgo de supeditar sus intereses nacionales a las prioridades geopolíticas de Estados Unidos. También advierten que el distanciamiento de China puede afectar oportunidades de comercio, inversión e infraestructura, mientras que el alineamiento con Israel en torno a los Altos del Golán puede profundizar tensiones con países que consideran ese territorio ocupado.
El giro internacional ocurre mientras el gobierno enfrenta una fuerte presión de seguridad dentro del país. De la Espriella ha difundido la cifra de 12,575 capturas en su primer mes de mandato como prueba de su política de mano dura. La cifra, sin embargo, ha sido objeto de debate público.
Una verificación de La Silla Vacía concluyó que el dato no es inventado ni matemáticamente imposible, pero tampoco constituye un récord excepcional. La Policía Nacional reportó 13,580 capturas entre el 7 de agosto y el 2 de septiembre, un volumen cercano a los registros de años anteriores. De acuerdo con esa revisión, la mayoría de las detenciones correspondió a personas sorprendidas en flagrancia por delitos comunes, lo que obliga a distinguir entre el número total de capturas y los resultados de largo alcance contra las estructuras criminales.
La situación de seguridad volvió a quedar expuesta el viernes, cuando un ataque con explosivos lanzados desde drones fue seguido por un enfrentamiento dentro de un recinto militar en Ocaña, en el noreste colombiano. El Ejército informó que al menos tres soldados murieron y cuatro resultaron heridos. Las autoridades atribuyeron la acción al Ejército de Liberación Nacional, ELN, grupo armado con presencia en la región del Catatumbo, una zona estratégica por su cercanía con Venezuela y por la disputa de rutas y economías ilegales.
La ofensiva de seguridad de De la Espriella busca proyectar una respuesta contundente frente a las guerrillas, los grupos armados y el narcotráfico. Pero su primer mes también revela la complejidad del desafío: la política exterior, el combate a la violencia interna y la relación con las grandes potencias se han convertido en asuntos estrechamente ligados para la nueva administración colombiana.
Esta nota fue elaborada con información de El País, La Silla Vacía y Associated Press.

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