“México: pendientes que exigen acción.”
Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
México ha avanzado en diversos ámbitos: infraestructura, programas
sociales, diversificación económica y presencia internacional.
Sin embargo, no podemos negar que en materia de inseguridad, economía y
manejo de la migración aún tiene mucho trabajo por hacer.
Estos problemas no pueden explicarse solo desde el discurso político ni
resolverse con medidas aisladas; requieren una mirada que vaya de lo macro a lo
micro, entendiendo las causas estructurales y reconociendo el papel de cada
ciudadano desde su propia trinchera.
La inseguridad sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el
desarrollo nacional.
La violencia vinculada al crimen organizado desalienta la inversión,
encarece la operación de las empresas y provoca la salida de talento y
capitales hacia lugares más seguros.
Pero detrás de cada estadística hay familias que viven con miedo, negocios
que reducen horarios y comunidades que pierden confianza en las instituciones.
Por ello, la seguridad no debe concebirse únicamente como una tarea
policiaca: exige prevención, educación, empleo, justicia oportuna y
coordinación efectiva entre gobierno, sociedad y sector privado.
En lo económico, México necesita transformar el crecimiento en bienestar
tangible.
No basta con atraer inversión o reportar indicadores favorables si los
beneficios no llegan a quienes enfrentan salarios bajos, falta de oportunidades
y desigualdad regional.
El país debe fortalecer la educación técnica, apoyar a las pequeñas y
medianas empresas, reducir la informalidad y construir condiciones de certeza
para invertir.
La economía solo será sólida cuando produzca empleos dignos y permita que
las personas permanezcan y prosperen en sus comunidades.
La migración, por su parte, exige una política humanitaria, ordenada y
realista.
México no puede limitarse a contener flujos en la frontera; debe atender
las causas que obligan a las personas a desplazarse, proteger sus derechos y
articular la migración con oportunidades laborales formales.
La falta de coordinación entre seguridad, empleo y protección social deja a
miles de personas en situación de vulnerabilidad.
Cada empresario que paga salarios justos, cada maestro que forma ciudadanos
críticos, cada vecino que denuncia y cada servidor público que actúa con
honestidad contribuye a reconstruir la confianza.
México y USA pueden avanzar si dejamos de esperar soluciones ajenas y
asumimos, desde nuestras propias trincheras, la responsabilidad de construir un
país más seguro, justo y con oportunidades para todos.

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