CHE GUEVARA: UN PENSAMIENTO QUE SOBREVIVE A LAS BALAS Y AL IMPERIALISMO
“Ernesto ‘Che’ Guevara. Fotografía: Alberto Korda / Dominio público.”
Por Armando García Álvarez
A 59 años de la
muerte de Ernesto “Che” Guevara, su imagen permanece en paredes, libros,
universidades, movimientos sociales y manifestaciones alrededor del mundo. Pero
reducir al Che a una fotografía, una boina y una estrella significa ignorar la
dimensión histórica de un hombre cuyo pensamiento continúa provocando
reflexión, debate y acción mucho después de su muerte.
Ernesto Guevara
fue uno de los revolucionarios más importantes e influyentes del siglo XX. Su
influencia atraviesa el tiempo y llega hasta el siglo XXI, cuando nuevas
generaciones vuelven a sus escritos y discursos para buscar respuestas frente a
la desigualdad, la pobreza, la discriminación y la concentración de la riqueza.
El Che llamó a
los pueblos de América Latina a tomar las riendas de su propio destino.
Denunció la
miseria mientras una minoría acumulaba enormes riquezas. Cuestionó sociedades
marcadas por profundas diferencias de clase y defendió la necesidad de alcanzar
una verdadera independencia política y económica.
Su pensamiento
también asumió una profunda dimensión latinoamericanista.
Desde México
hasta Argentina, desde Cuba hasta Bolivia, Guevara entendió las fronteras
latinoamericanas como divisiones políticas que no podían borrar una historia
compartida. Los problemas de nuestros países no terminaban en las fronteras
nacionales. América Latina compartía desigualdades, dependencia económica,
explotación y conflictos sociales que exigían solidaridad entre sus pueblos.
El Che enfrentó
también el imperialismo estadounidense y cuestionó a los gobiernos
latinoamericanos que subordinaban la soberanía y los intereses de sus pueblos a
las decisiones políticas y económicas de Washington.
En 1964 llevó ese
pensamiento hasta la tribuna de las Naciones Unidas. Allí denunció el
imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo y defendió el derecho de los
pueblos a decidir soberanamente su destino.
No habló
solamente de revolución. También habló de economía, industrialización,
comercio, desarrollo, educación y de la necesidad de construir sociedades
capaces de reducir las enormes diferencias entre quienes poseen demasiado y
quienes apenas tienen lo necesario para sobrevivir.
UN PENSAMIENTO
QUE TODAVÍA INCOMODA
No necesitamos
convertir al Che en un personaje perfecto para reconocer su importancia
histórica.
Guevara escogió
la lucha armada y participó en procesos que todavía generan fuertes
controversias. Sus adversarios cuestionan sus métodos, sus concepciones
políticas y su participación en ejecuciones durante los primeros años de la
Revolución Cubana. La historia también debe examinar esos acontecimientos.
Pero esa
discusión no puede borrar al médico que recorrió América Latina y conoció
directamente la pobreza; al dirigente que estudió los problemas económicos de
los países dependientes; al escritor; al internacionalista y al hombre
convencido de que los seres humanos no debían aceptar la injusticia como una
condición inevitable.
Sus discursos
sobre la dependencia económica conservan una sorprendente actualidad cuando
observamos nuestra América.
Han cambiado los
gobiernos. Han cambiado las tecnologías. Han cambiado las formas de
comunicación y las relaciones internacionales.
Sin embargo,
América Latina continúa enfrentando pobreza, desigualdad, discriminación,
concentración de la riqueza, migraciones forzadas por las condiciones
económicas, explotación de sus recursos naturales y una permanente disputa
sobre la soberanía de sus naciones.
Nuestros países
todavía discuten hasta dónde pueden decidir su propio modelo de desarrollo y
cuánto pesan los intereses económicos y políticos de las grandes potencias.
Por eso el Che no
pertenece solamente a los libros de historia.
EL CHE DE LAS
NUEVAS GENERACIONES
El 7 de octubre
de 1967 escribió la última página de su diario guerrillero en Bolivia. El 8 de
octubre, tropas bolivianas lo hirieron y capturaron en la Quebrada del Yuro. Lo
trasladaron vivo a la pequeña escuela de La Higuera.
El 9 de octubre
de 1967 lo ejecutaron.
Quienes
decidieron su muerte pudieron terminar con el hombre.
No pudieron
terminar con sus ideas.
Durante casi seis
décadas, generaciones que ni siquiera habían nacido cuando murió han encontrado
en Guevara una invitación a cuestionar el mundo que recibieron.
Eso no significa
aceptar cada una de sus ideas ni repetir los métodos revolucionarios de los
años sesenta.
Significa
preguntarnos por qué existe tanta pobreza en sociedades capaces de producir
enormes riquezas. Por qué persiste la discriminación. Por qué millones de
latinoamericanos abandonan sus comunidades buscando oportunidades que sus
propios países no pudieron ofrecerles. Por qué nuestra América continúa
dividida cuando comparte tantos problemas. Y hasta qué punto nuestras naciones
controlan realmente su propio destino.
Tomar las riendas
del cambio social significa pensar, cuestionar, participar, organizarse y
rechazar la indiferencia frente a la injusticia.
Ahí encontramos
una de las razones por las que el pensamiento del Che continúa llegando a
nuevas generaciones.
Podemos discutir
al guerrillero.
Podemos
cuestionar al dirigente político.
Podemos coincidir
o discrepar con el marxista y con el revolucionario.
Pero resulta
mucho más difícil ignorar las preguntas que dejó para nuestra América.
Mientras exista
miseria al lado de una inmensa riqueza; mientras sobrevivan la discriminación y
la desigualdad; mientras nuestros pueblos permanezcan divididos y mientras
poderes externos condicionen decisiones fundamentales para el futuro de América
Latina, los discursos y escritos de Ernesto “Che” Guevara continuarán entrando
en la batalla de las ideas.
Las balas
terminaron con su vida en La Higuera. No terminaron con su pensamiento.
Fuentes
Naciones Unidas —
Archivo audiovisual y discurso de Ernesto Che Guevara ante la Asamblea General
de la ONU, Nueva York, 11 de diciembre de 1964.
Ernesto Che
Guevara — Discurso en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y
Social, Punta del Este, Uruguay, agosto de 1961.
Ernesto Che
Guevara — Diario del Che en Bolivia, 1966–1967.
Office of the
Historian, U.S. Department of State — Documentos históricos desclasificados
sobre la captura y muerte de Ernesto Guevara en Bolivia, octubre de 1967.
Centro de
Estudios Che Guevara, La Habana — Archivo histórico, escritos y documentación
biográfica sobre Ernesto Guevara.

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