"Todo esto
pasó con nosotros, nosotros lo vimos..." Y las voces se alzaron, un clamor
de esperanza, en la plaza de Tlatelolco, donde el viento danzaba con banderas
de sueños, de justicia que avanza.
Estudiantes,
obreros, el pueblo, en un abrazo, pedían libertad, un futuro sin mordaza. El
aire vibraba con promesas, con un lazo que unía corazones en su audaz coraza.
Pero el sol se
ocultaba, y la tarde se tiñó de presagios funestos, de sombras que crecían. La
luz de la tarde en un instante se rompió, y las flores de mayo en el suelo
yacían.
"Todo esto
pasó con nosotros, nosotros lo vimos..." El estruendo violento, las balas,
el terror. Los gritos silenciados, los cuerpos que caímos, en un charco de
sangre, en un hondo dolor.
La paloma de la
paz, herida, se desplomó, su blancura manchada por la crueldad más vil. La
inocencia truncada, la vida que se cegó, en la noche más oscura, en un silencio
hostil.
Las luces del
recuerdo no se apagan jamás, testigos de una herida que aún duele en la nación.
Que el eco de Tlatelolco nos impulse a la paz, y que nunca el olvido nos gane
esta razón.
"Todo esto
pasó con nosotros, nosotros lo vimos..." Que su memoria sea faro, verdad,
y clamor. Que las nuevas mañanas, por ellos, construyamos, un presente de
justicia, sin miedo, y con amor.

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