Por Angélica
Beltrán
(Noticias de
México).- Una cosa es el reconocimiento la presidenta Sheinbaum por su entereza
frente a las amenazas del alza de aranceles contra México; y otra, la crítica
al acarreo masivo del pasado domingo en la Plaza de la Constitución.
Y
sí... Esa es una de las críticas que se debe hacer a la mandataria federal,
aunque goce de un alto porcentaje de aceptación social. Pues un mérito, no
quita la insistencia de una nefasta práctica como lo es el acarreo de gente a
mítines políticos o llámese ahora, asambleas informativas.
Es un exceso
“pedirle” a la gente de las comunidades alejadas del centro del país, acudir al
zócalo a escuchar un discurso; cuando ya existe “La Mañanera del Pueblo” para
informar a la gente, vía internet, el quehacer gubernamental, con todas sus
aristas. Más aún, si consideramos que la Mañanera dura más de dos horas
diarias, de lunes a viernes; qué mejor espacio que ése para informar; o los
videos grabados que suele ofrecer la presidenta Sheinbaum, cuando de emitir un
mensaje a la nación se trata.
Por lo tanto,
qué necesidad de acarrear a la gente para que esté de cuerpo presente en una
Asamblea Informativa, en plaza pública, a pleno rayo del sol y sin los medios
necesarios para el alimento, tras horas de viaje.
Y aunque en un
alto porcentaje la gente asistente en el zócalo capitalino el pasado domingo,
quizás, coincida con el Movimiento de la 4T; no por ello deja de ser
acarreada. Porque, en efecto, tanto a los trabajadores
de los programas sociales como a los beneficiarios de estos, se les condiciona
el empleo y el apoyo, respectivamente; y se les obliga a asistir.
Por ello esta
crítica, ya que, en este gobierno del 2do piso de la Transformación, se sigue
ninguneando a la gente. A veces, algunos reciben paga por asistir; otros,
quedan pagados con el contrato de trabajo o con el apoyo que reciben al ser
beneficiario de algún programa social.
Así, al estilo
priista, hoy el gobierno federal y el partido del que emana, MORENA, mantiene
una práctica deleznable como es el acarreo masivo de la gente, de aquí para
allá, con tal de “mostrar músculo” político y social; sin el menor respeto a la
gente/al pueblo.
No era necesaria
la Asamblea Informativa presencial en el zócalo capitalino. No lo era, si de
informar se trataba. Porque el alza en los aranceles se pospuso, en primer
lugar; y segundo, porque la gente se puede informar a través de la Mañanera del
Pueblo o alguno de los videos que con frecuencia graba la presidenta Sheinbaum
cuando da un mensaje oficial.
En fin, que el
acarreo del pueblo a plaza pública ya debe desterrarse en tiempos de la
transformación. Porque la gente se harta de tanta farsa.
Y si bien se ha
demostrado un despertar de conciencias en la sociedad mexicana; eso no
significa que la conciencia social lleve al pueblo a una congregación masiva
por gusto y este crea que su presencia cambiará el devenir de las relaciones
México-Estados Unidos.
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