Por JOEL ORTEGA JUÁREZ
Las verdaderas víctimas de los campos de
exterminio del país, no son los más de doscientos mil muertos durante los
gobiernos de la Cuarta Transformación ,
más los ciento veinticuatro mil doscientos setenta y seis desaparecidos desde
1952 ; Rayuela de nuestro Granma de guaraches y el gran líder Noroña tienen otros
datos, los casi doscientos pares de
zapatos, más los mil quinientos utensilios no implican que son de personas
sacrificadas en un siniestro e infernal rancho de Teuchitlán , las verdaderas
víctimas de la carroña de las madres buscadoras , los comentócratas y demás
conjurados contra la revolución pacífica, son el gran benefactor Andrés Manuel
López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo.
Como en muchas otras cosas, nuestro gran
país México vive un surrealismo distópico original inspirado en el humanismo
mexicano.
No somos negacionistas, SINO TODO LO
CONTRARIO.
Esta cultura, este lenguaje no es algo
fortuito o casuístico, forma parte de una ideología dominante o hegemónica de
un siglo, es lo que he insistido se conformó a raíz de la derrota de las alas o
corrientes populares de la Revolución Mexicana, vencidas por Carranza, el grupo
Sonora, Calles y Obregón, consolidada en el cardenismo y hoy restaurada por
la llamada Cuarta Transformación que orbita en el nacionalismo – estatista.
Aunque ahora solo sea una etiqueta, una máscara de un gobierno neoliberal
sometido al gran capital, a los militares, a los intereses de los Estados
Unidos, además con lazos de creciente complicidad con las bandas del crimen
organizado.
Benito Mussolini lo decía con toda crudeza,
en su discurso de clausura del IV Congreso del PNF, pronunciado en el Teatro
Augusteo , Roma, 22 de junio de 1925:
Hoy el fascismo es un partido, es una
Milicia, es una corporación. No es suficiente: debe convertirse en algo más,
debe convertirse en una forma de vida.
Esa forma de vida, que Mussolini anhelaba hace
justamente cien años, es lo que da sustento al inmenso apoyo, consenso,
aprobación de la Cuarta Transformación.
Precisamente la presidenta Claudia
Sheinbaum tiene muy claro lo anterior, cuando defiende el llamado Plan C ,
específicamente la Reforma Judicial, como un acto de soberanía popular derivado
del mandato otorgado a su partido-movimiento -corporación, por el pueblo en las
elecciones de junio de 2024.
Esa convicción explica por qué, considera
natural, lógico y legítimo acabar con la estructura formal, tradicional de él
régimen republicano, liquidando a los podres judicial y legislativo por el presidencialismo
imperial.
Claudia Sheinbaum a restaurado el régimen
del presidencialismo imperial, como no
se conocía en México, desde su existencia como nación- estado independiente.
Cualquier estrategia o táctica opositora
que actúe bajo otros parámetros irá directamente al fracaso.
Como sociedad estamos ante el desafío de
impedir la abolición de la república, incipientemente democrática, para que se
consolide un régimen muy semejante al fascismo de Mussolini.
Ese es el problema o tema que está detrás
de la política que considera la trágica realidad, manifestada en los campos de
exterminio tipo rancho de TEUCHITLÁN como una conjura carroñera de las madres
buscadoras, los comentócratas y demás
conservadores contra el gran jefe, nuestro Duce de la Chontalpa, y su sucesora
la presidenta con A.
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