martes, 9 de junio de 2020

NUESTRA REALIDAD: ¿Resurge el fascismo? Una mirada a nuestros días



Por TeleSur

Si en el siglo XX una crisis daba pie al surgimiento del fascismo, numerosos analistas ven ahora, en la nueva crisis del capitalismo global, el principio de muchos comportamientos fascistas.
Para muchos, el mundo político contemporáneo evoca aspectos esenciales del fascismo. A pesar de que algunos historiadores repasan el concepto y niegan su presencia en el mundo actual, muchos otros -digamos que muchos más- muestran importantes similitudes entre el fascismo de hace cien años y ciertos comportamientos -autoritarios, discriminatorios, arbitrarios- de varios sistemas políticos del mundo actual.
Roger Griffin es uno de los mayores expertos en la historia del fascismo. Para él, “El fascismo es un género y una ideología política cuyo núcleo mitológico se basa, en sus diversas variaciones, en un renacido populismo ultranacionalista”. El fascismo del pasado siglo -y en esto coinciden todos los analistas- mostraba rasgos muy peculiares: la exaltación de la simbología nacionalista, el rechazo al sistema democrático, el desarrollo del orden a través del uso de la fuerza y la oposición a un sistema internacional considerado injusto y opresivo. A todo ello sumémosle dos características básicas: una ideología fundamentalmente autoritaria y un carácter esencialmente racista. Bajo esas premisas se cometieron los más horrendos crímenes. La pregunta, entonces, permite una creación de relaciones: ¿Esos rasgos del fascismo del siglo XX se manifiestan en los partidos políticos de la actualidad?


¿Resurge el fascismo? Trump, el poder y las posturas racistas


Era el año 2015 cuando Enrique Krauze, director en México de la revista Letras Libres, conversaba con la BBC; Trump, como percibimos, no era presidente. Pero Krauze se adelantaba: “no se trata de un populista más, como los ha habido en la historia de los Estados Unidos. Se trata de un hombre que tiene una patología sicológica muy particular. Los grados de megalomanía, paranoia, narcisismo, y la desvergüenza en sus posturas racistas y xenófobas son preocupantes”. Por aquellos días, el director de Letras Libres conversaba sobre los límites que le impondrían el congreso y el poder judicial, pero Krauze señalaba que Trump haría todo lo posible por cumplir estas posturas. Muchos consideran a Krauze un visionario.
Sin embargo, un ensayista y profesor de la universidad de Bolonia, Loris Zanatta, cree que Trump muestra una “obtusa incompetencia” y sería feliz -comenta- si Trump no figurara en el mapa político. No obstante, cree que el fascismo es “cosa antigua y cosa italiana”. Eso ha dicho al diario La Nación, y ha encontrado numerosos oponentes.
Y es que, según la mayoría de historiadores, no se trata de una “reedición” de Hitler -porque en la historia nada se manifiesta igual- pero sí creen que los pensamientos y acciones de Trump coinciden con las del fascismo. Para ello proponen analizar el contexto contemporáneo y entender los vínculos: el nacionalismo fanático de Donald Trump, su obsesión por la pureza nacional, el culto a la personalidad y las purgas de limpieza nacieron allí, en las ideas fascistas del siglo XX –señalan-. Quienes asumen características racistas, antisemitas y xenófobas se adjudican comportamientos fascistas.
Un mismo origen: la crisis
Si en el siglo XX una crisis daba pie al surgimiento del fascismo, numerosos analistas ven ahora, en la nueva crisis del capitalismo global, el principio de muchos comportamientos fascistas. A medida que la crisis se profundiza, se toman entonces chivos expiatorios y sobre esa base se intentan recomponer estructuras de poder no solo económicas, sino también militares. Muchos apuntan a la polarización social, el futuro incierto, la sostenibilidad y la sobreacumulación. Pero ¿por qué la mayoría de los que votan eligen a líderes nacionalistas, racistas y antisemitas? Las respuestas comienzan a armonizar. La crisis y su manipulación operan sobre los comportamientos de las grandes masas. Es el mismo sistema cambiando de lenguaje y de propuestas. Muchos, en ese sentido, toman de prototipo al presidente brasileño Jair Bolsonaro. Hijo de militares y capitán retirado del ejército, Bolsonaro ha dicho en varias ocasiones que la dictadura militar (1964-1985) fue un buen momento para Brasil.
Declarado abiertamente homófobo, la gran mayoría de los analistas se preguntan cómo pudieron esas masas elegirlo, pero coinciden en que su elección es fruto de la crisis del propio sistema capitalista que ahora, paradójicamente, parece agravar bajo la elección de estas figuras de poder. Otra de las fórmulas que defienden muchos investigadores es esta: cuando la dominación del capital no se mantiene por las leyes del mercado, se ejerce por la violencia directa. Veáse, además, el golpe en Bolivia.

Nuevamente Trump

En el año 2018, Adele M. Stan, columnista de American Prospect, escribía: “No sé si Trump se convierta en un asesino como Hitler, pero sí sé esto: Trump es un neofascista y es hora de que empecemos a nombrarlo así”.
Pero quizá la mayor sentencia que puede encontrarse en el texto de American Prospect es cuando la columnista advierte: “Ni Hitler ni Mussolini cometieron las peores atrocidades en el principio de sus principales mandatos”. Lógicamente, la pregunta de todo lector avezado es esta: ¿será posible el segundo mandato de Donald Trump? ¿Esas -otras- atrocidades estarán reservadas para su segundo mandato?
Lo cierto es que las denuncias apuntan hacia el mismo sitio: la xenofobia substancial, la animadversión a los refugiados, y el racismo. Muchos creen que los fascistas del pasado siglo no disimulaban que lo eran; pero ahora, tanto en América como en Europa, se ocultan bajo posturas populistas y nacionalistas.

¿Se manifiesta el fascismo en Europa?

En Europa todas las miradas de quienes estudian las manifestaciones del fascismo contemporáneo apuntan al nuevo partido político VOX. Fundado en el año 2013, VOX está calificado por expertos como un partido de extrema derecha, ya en noviembre de 2019 había logrado 52 diputados y la pregunta es la misma en todas partes: ¿Cómo un partido definido como de extrema derecha o fascista ha logrado 52 diputados? Para muchos observadores parece sencillo: su discurso es una clara oposición a ciertos principios del sistema de los que el pueblo está hastiado. Lo cierto es que, en su mayoría, muchos califican de abominable el discurso de VOX contra la población musulmana; y los analistas han advertido una exaltación al nacionalismo, como la han notado también en Estados Unidos.
En la revista Contexto y Acción de octubre de 2018, el periodista Gerardo Tecé interpreta los hechos: “Santi Abascal –presidente de VOX- se inventó que mi hermana, que vive en Alemania desde hace años porque aquí no encontraba un trabajo digno, se tuvo que ir porque otros con hambre se saltan una valla. Allí, en Alemania, hay otro Santi Abascal que, gritando en alemán las mismas cosas que Abascal en castellano, provocará que un día a mi hermana, un imbécil alemán con problemas sociales y filia por los símbolos vacíos le pueda escupir por la calle”. Y quizá el autor menciona a Alemania porque otras voces se levantan contra movimientos similares en toda Europa.
En Hungría se menciona el nombre de Viktor Orban; En Austria, el de Heinz-Christian Strache; en Italia están la Liga del Norte de Matteo Salvini y el Movimiento Social Italiano, dirigido por una descendiente directa de Benito Mussolini. En Grecia, Amanecer Dorado, con presencia en el Parlamento, asume una postura fascista, xenófoba, racista, anticomunista, antisemita, y un odio descomunal a todo lo que signifique inmigración y refugiados. En Francia sigue la familia nazi Le Pen con su Frente Nacional. En Holanda está el Partij voor de Vrijheid, con Geert Wilders y sus discursos esencialmente dirigidos a los musulmanes, porque, según él, son la nueva amenaza a la civilización occidental… La lista continúa, por eso, se alzan voces para que los pueblos europeos -y del mundo en general- no pierdan la memoria histórica.
Quizá no estemos, exactamente, ante el fascismo de hace cien años; posiblemente -según diversas opiniones- esta versión esté mejor disfrazada, lo que sucede -y aquí coinciden los análisis- es que las victimas siguen siendo las mismas. En redes sociales se decía hace algún tiempo que Ana Frank, la niña que murió en 1945 en el campo de concentración de Bergen-Belsen, continuaba muriendo hoy en muchos sitios. Una simple búsqueda parece dar la razón a quienes piensan que el fascismo se hace presente hoy, de diferentes formas. El 25 de junio de 2019, una niña llamada Gurupreet Kaur cruzó la frontera entre México y Estados Unidos. Poco antes de su séptimo cumpleaños, murió en el desierto de Arizona. La imagen de otra niña llamada Valeria, recorrió el mundo el pasado año. La pequeña apareció flotando en el agua junto a su padre, de 25 años. Intentaban llegar a Estados Unidos. La foto, tomada por la periodista Julia Le Duc, apareció en el diario mexicano La Jornada. Otra niña, Jakelin Amei, murió el pasado 3 de diciembre, mientras iba en camino a Estados Unidos. Cruzaron la frontera en una zona desértica de Nuevo México. Iba en un grupo de 163 inmigrantes que se entregaron a la Patrulla Fronteriza. Jakelin y su padre fueron trasladados de madrugada a un centro de detención a hora y media de allí. La niña comenzó a vomitar. Fue llevada con fiebre a un hospital de El Paso donde murió en la madrugada del 8 de diciembre.
Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) titulado Viajes Fatales revela que cerca de 1.600 niños murieron o desaparecieron entre 2014 y 2018 cuando intentaban llegar solos o junto a sus familias a un lugar que les ofreciera una vida mejor. Los niños forman parte de los 32.000 migrantes muertos o desaparecidos registrados en ese mismo periodo. Entonces vuelven a preguntarse: ¿No estamos ante una espiral de desprecio? ¿No es esta una de tantas muestras del fascismo contemporáneo?



lunes, 8 de junio de 2020

NUESTRA PATRIA - Análisis a Fondo: La pesadilla aún no termina


Si no tienes necesidad de salir, quédate en casa



Pero protégete a tí, a tus amistades y a tu familia



Por Francisco Gómez Maza


Los llamados, ahora desesperados, del subsecretario de salud, doctor Hugo López-Gatell, para que todo el mundo que no tenga absolutamente nada que hacer en la calle se quede en casa, ante el altísimo riesgo de más contagios masivos de Covid-19, son como las campanadas llamando a misa. Y a misa van muy pocos.
Mucha gente ya está cansada del encierro y de taparse la boca: Unos necesitan ya reabrir sus pequeños negocios, porque materialmente ya se acabaron los ahorros y no tienen dinero para comprar los alimentos de la familia; otros porque necesitan urgentemente evitar la bancarrota; deben renta, luz, teléfono, impuestos y ni el casero, ni la empresa eléctrica, ni la telefónica y menos el SAT les perdonan las deudas.
Muchos andan ya sin ninguna protección, ni cubrebocas, ni cubre ojos, porque están seguros de que la pandemia ya fue controlada y, como ven que las altas autoridades andan por todas partes como pedro por su casa, pues siguen el ejemplo.
Otros, los más pudientes, quieren ya ir a visitar a la parentela a la ciudad o al pueblo vecino, o a otra colonia o barrio de la población donde viven. E incluso planean irse de vacaciones a algún balneario de agua dulce o una playa. Y a la mayoría le tiene sin cuidado que la pandemia siga haciendo estragos.
Inclusive se dan conflictos emocionales en las familias, en las cuales un miembro de ellas está consciente de que aún no ha terminado el peligro de contagio y de muerte y otro que está desesperado, ansioso, angustiado por el encierro que lleva ya casi tres meses. Cuando comenzó este drama, la mayoría no imaginaba que las cosas eran tan graves. Creyeron que el asunto era un buen pretexto para toma unas deliciosas vacaciones, pues no había trabajo en la oficina ni clases en las escuelas. Pensaban que unos días en Acapulco no les hubieran caído tan mal.
La noche del domingo a este escribidor se le ocurrió ver la repetición de la conferencia de prensa de salud y vio a un López-Gatell angustiado, por primera vez, clamando porque quienes lo oían y veían se quedaran en casa, si no tenían nada que hacer en la calle. Casi dijo que, por piedad, se quedaran en casa, aclarando que aún estábamos – estamos – frente a un alto riesgo de contagios masivos.
Tú sales, te descuidas, agarras el virus, regresas a casa y, sin saber, se lo pasas a uno de tu familia y éste, también sin conciencia, se lo trasmite a otro o contagia al abuelo que ya tiene 80 años de edad… y así se va haciendo la cadena de contagios y de riesgos de más defunciones, sobre todo en aquellas personas cuyo sistema inmunológico es muy débil, y las personas mayores de 60 años.
En momentos en que empiezan a activarse algunas ramas de la economía especialmente de la industria, bajo protocolos muy estrictos de seguridad, las cifras de la Covid-19 crecen de manera alarmante y preocupante: La noche del domingo 7, durante la conferencia de prensa de salud, las autoridades habían reportado que los contagios confirmados ya sumaban 117 mil 103 (acumulados desde que llegó el coronavirus a México), de los cuales 19 mil 629 eran (son) activos y ya iban 13 mil 699 fallecimientos acumulados. Y estas cifras aumentaron el lunes. Además, seguramente son mayores, porque no todos los casos, sobre todo de fallecimientos, son reportados e integrados a los reportes oficiales. Sería imposible hacerlo.
El llamado a quedarse en casa es, además de beneficio propio, en favor de los demás, de los más allegados, de quienes comparten el confinamiento en casa, de los hijos, de las esposas, de los esposos, de los abuelos. Lo pueden avalar quienes hay sufrido ya la experiencia de una fatalidad en el seno familiar. Es doloroso saber que el viejo murió sin una despedida, sin una mirada a los ojos de los seres queridos, sin una última caricia.


Cristianos queman vivo a un Guía Espiritual y Médico Maya en Guatemala


El fatídico caso de nuestro hermano Domingo Choc, es sólo un iceberg en un horizonte del colonialismo religioso en el que como países estamos sumidos



Pintura relativa a la ejecución de Fray Fco. de la Cruz. Rector de la Universidad de San Marcos. Lima. 1578


Por Ollantay Itzamná

El pasado 6 de junio del presente año, en la Aldea Chimay, Municipio de San Luis, Petén, a 230 Km al norte de la ciudad de Guatemala, un numeroso grupo de personas quemaron vivo a Don Domingo Choc, acusándolo de “brujo”, como consta en un video que inmediatamente subieron a las redes sociodigitales.
Chimay es una Aldea maya q’echí empobrecida, conformada por un aproximado de 250 familias (el idioma es q’echí y castellano). La última vez que visité la zona, contabilicé cerca de 6 iglesias evangélicas en dicha Aldea, aparte de la imponente capilla católica. Hay más iglesias que escuelas.
En el video se mira que el asesinato se produce en el centro poblado, en presencia de varias personas corriendo en diferentes direcciones. Se miran equipos de celulares tomando fotos o grabando video del hecho. La víctima, envuelta en llamas, corre varios metros hacia las viviendas, mientras varios hombres intentan impedir cualquier tipo de ayuda. Al final la víctima cae… El video lo publican con el título: “Lo quemaron por brujo”.
Un día después, una colega de Don Domingo Choc, publica una nota narrando que: Don Domingo Choc era un Guía Espiritual, Médico Maya. Integrante de equipos de investigación científica sobre plantas medicinales. Además, detalla que Don Domingo, junto a otros guías y médicos, redactaba un libro sobre medicina ancestral.
¿Por qué quemaron vivo a Don Domingo?
Los asesinos son genéticamente maya q’echis, pero espiritualmente cristianos. Lo matan por “brujo”. Es decir, por practicar su espiritualidad maya, y por promover su conexión con la Madre Tierra en defensa de la Vida.
En toda Abya Yala, y Chimay no es la excepción, los principales culturicidas en los últimos tiempos son y fueron los cristianos pentecostales (evangélicos y católicos). Incluso, el genocidio cometido por militares, en Guatemala, en la década de los 80 del pasado siglo, tenía móvil religioso pentecostal (indios idólatras deben morir para salvar Guatemala para Cristo, era la consigna para el militar evangélico pentecostal E. Ríos Montt)
Si bien, las teologías católicas progresistas incorporaron en su narrativa el concepto de la inculturación, a finales del pasado siglo, e incluso en los últimos tiempos hablan de la interculturalidad religiosa, en las teologías pentecostales (bibliólatras) no existe ninguna posibilidad para el reconocimiento o diálogo con el “Otro” diferente (llámese espiritualidades indígenas).
El monoteísmo y el cristocentrismo llevan al creyente a matar al “Otro” diferente
Para el cristianismo pentecostal, el indígena para ser cristiano debe de matar su espíritualidad indígena y aceptar en plenitud a Cristo como su único Dios verdadero, como el único camino de salvación. …”Las prácticas espirituales indígenas despiertan la ira inclemente del Dios castigador, celoso”…
En este sentido, el cristianismo pentecostal, al igual que el cristianismo de la cristiandad, en países multiculturales, está condenado a cometer las peores aberraciones sanguinarias como las que se cometió con el Maestro y Médico Domingo Choc. Su monoteísmo (un solo Dios) y su prepotencia cristológica (Cristo es el único camino para llegar a Dios) se constituyen en su traba y en su contradicción fulminante: predicar a Dios matando al que no profesa su fe.
Al parecer, las aberraciones cristianas encuentran sus raíces en conceptos o teologías aberrantes como el monoteísmo o el cristocentrismo. En este sentido, es imposible ser cristiano e indígena al mismo tiempo, porque el indígena que renuncia a su alma (espiritualidad cósmica) no puede ser indígena, ni puede ser cristiano quien practica simultáneamente otras espiritualidades que no sea únicamente el culto al “único Dios verdadero”. Un Dios que es macho, blanco, único… en un planeta multicolor.
¿Quiénes mataron al Maestro y Médico Domingo Choc?
En sociedades racistas, ante este dantesco suceso difundido en redes sociodigitales, se asume que son indígenas salvajes, primitivos, quienes quemaron vivo a otro indígena. Y esto no es del todo cierto.
Los asesinos, cual inquisidores (justicieros de la verdadera doctrina cristiana) lo hicieron en proclama y defensa de su fe cristiana. En ese sentido, la salvajada lo cometieron los cristianos pentecostales de habla q’echí.
El ser indígena es diferente al ser cristiano. Y desde mi perspectiva, por las dificultades del monoteísmo y cristocentrismo, es imposible ser indígena y cristiano al mismo tiempo.
El pentecostalismo cristiano, por su “salvajismo culturicida” nos tiene que motivar a repensar la permisividad indígena frente a la presencia de dichas iglesias en nuestros territorios. Jurídicamente no estamos obligados a permitir y/o aceptar la presencia de pastores, biblias, iglesias… en nuestros territorios.
Nuestro derecho colectivo a la autodeterminación y el derecho al consentimiento nos faculta a decidir si aceptamos o no a las iglesias en nuestros territorios. Porque, al parecer el fatídico caso de nuestro hermano Domingo Choc, es sólo un iceberg en un horizonte del colonialismo religioso en el que como países estamos sumidos.


EL QUINTO PATIO: El gran hermano y su alter ego


La vigilancia contra los ciudadanos ha sido una de las grandes amenazas de nuestro tiempo


Por Carolína Vásquez Araya

George Orwell, gran novelista y ensayista inglés, dio vida a uno de los personajes más perturbadores de la novelística del siglo pasado en su novela 1984. En ella, el Gran Hermano (The Big Brother) –presencia ominosa e invisible- representa a los mecanismos de vigilancia ciudadana creados con el propósito de controlar hasta el más insignificante brote de rebeldía y, de ese modo, anticiparse con todo el aparataje institucional a cualquier amenaza contra el centro del poder. En esos años, finales de la década de los 50 y no muy lejos del fin de la II Guerra Mundial, la sola idea de un sistema tan sofisticado de espionaje estaba íntimamente vinculada a las estrategias del Tercer Reich instauradas por el régimen nazi en Alemania, cuya aplicación dio como resultado la abolición de cualquier forma de rebeldía contra el gobierno hitleriano y la infiltración de su ideología fascista.
Con el transcurrir de los años, este sistema ubicuo y solapado se fue instalando por medio de los más refinados mecanismos de vigilancia personal en distintos países, y no solamente en aquellos con regímenes dictatoriales, en donde resultaron de gran utilidad para medir situaciones relativas a la vida ciudadana, tales como sus intereses intelectuales, tendencias políticas, hábitos de consumo y muchas otras líneas de investigación capaces de insuflar información a los aparatos que controlan la política, el comercio y las finanzas. Sin embargo, la sofisticación de las nuevas herramientas tecnológicas han llevado al Gran Hermano a territorios mucho más invasivos. Los gobiernos que poseen y controlan esos recursos tan avanzados han podido permear nuestros hábitos, actitudes y hasta nuestros más recónditos pensamientos haciendo uso de procesos de datos y vigilancia estrecha de nuestro entorno.
Lo que no entraba en sus planes, es que también la ciudadanía puede contraponer a su propio Gran Hermano y vigilar con extrema agudeza y cercanía a todos y cada uno de los movimientos originados desde los centros de poder. Esto demuestra, sin lugar a dudas, la fuerza de una tecnología convertida en uno de los instrumentos más democratizadores de las últimas décadas. Teléfonos inteligentes, acceso a la nube, comunicación instantánea y la capacidad de trastocar el mundo unidireccional de los más poderosos en uno mucho más accesible, desde donde es posible contrarrestar la fuerza de esos poderes que hasta no hace mucho gozaban de un fuerte blindaje.  
El mejor ejemplo de la potencia de este alter ego del Gran Hermano es la capacidad de las sociedades para ejercer una vigilancia directa y documentada de las acciones y también los abusos de poder de sus gobernantes y de sus instituciones, tal como se ha observado en las evidencias videográficas de asesinatos, tortura, detenciones arbitrarias y delitos contra la ciudadanía cometidos por las fuerzas del orden en distintos países del mundo. En Estados Unidos, desde hace apenas un par de semanas, la reacción inmediata de la ciudadanía por el asesinato de un ciudadano afroamericano ha desatado el nudo del silencio invadiendo las calles de sus principales ciudades con manifestaciones masivas y la expresión más contundente del rechazo de sus pobladores a las prácticas racistas en ese país.
Aun cuando este símil imperfecto e incipiente del Big Brother carece todavía del poder para llegar al extremo de equilibrar las fuerzas entre los pueblos y sus gobiernos, es un avance significativo hacia un ambiente político y social capaz de reflejar de mejor manera las aspiraciones ciudadanas de justicia y transparencia.


La caída del capitalismo y de Donald Trump





Por Orlando Romero Harrington

Son tiempos de un mundo multipolar, interconectado a tiempo real. Sumado a esta limitación, el capitalismo pierde fuelle en el inconsciente colectivo norteamericano. Se desgasta Trump, y se desgastan las mafias corporativas mundiales. 
Por más que tú quieras pensar que el capitalismo es el invencible de la jugada en este año, ¡no señor!. En este momento histórico está más débil que nunca. La crisis del coronavirus, el colapso económico, la pérdida de influencia a nivel mundial, los cambios generacionales y de paradigmas, la indignación interna frente al racismo y la pedofilia de Trump tienen a Ciudad Gótica on fire. Agregar por favor las acusaciones de corrupción, el RusiaGate, Jeffrey Epstein, las protestas, los destrozos a lo "Joker". Todo esto se encuentra encima del Presidente Trump. Un duro golpe al capitalismo. 
¿Por qué? Porque Donald Trump es la cabeza visible del capitalismo internacional que domina a la Casa blanca. Su base política  "nacionalista" y "protectora del American way of life" esconde la pretensión de implantar el estado marcial en Estados Unidos para proteger a los sectores privilegiados del colapso. No quiere pagarle a los chinos, y se va a robar lo que tenga guardado de cualquiera. A grandes rasgos, eso es Trump y el proyecto del capitalismo para Estados Unidos: eso con más palabras y más mafias, pero eso. 
El capitalismo internacional ve amenazado su centro de operaciones (New York) por una turba pacífica pero harta que ha dado signos de anarquía simbólica, la más peligrosa para el sistema. "Cómete a los ricos" se deja ver en los Mercedes Benz 2020 destrozados en Oakland. La "turba" no saquea y no roba: destruye carros lujosos cargándose en el nombre de la Mercadotecnia. 
El modelo nacionalista en lo económico de Trump es incapaz de adaptarse a los tiempos nuevos, de monedas virtuales respaldadas, hackeos, redes sociales y comercio en línea. Su lado "social" no entiende a las tribus de las ciudades y no oye al campesino. Segrega al negro, al Indio, al pobre, al gay, a la puta, al enfermo, al discapacitado, al diferente, a la mujer, al hombre. A la minoría. A l@s otr@s. Los @tr@s que están luchado en otros lados del  mundo y han resistido, como Venezuela, Cuba, Irán, China, Rusia, y tantos otros. Esos que a veces contraponen sistemas diferentes con énfasis en lo humano y no en la plusvalía. Y no es por nada, pero quizás sirva el ejemplo para ilustrar: si lo comparas con el socialismo Bolivariano puedes observar mejor al capitalismo de Trump : te enteras de su poder, y sus limitaciones.
El socialismo Bolivariano se crece en los medios, en las ideas. Pero también en el hecho, en el trato, en el afecto, en el amor. Se fundamenta en lo humano, en el contacto, en lo que pasa cuando nos conectamos. El socialismo Bolivariano es poderoso porque su capacidad de supervivencia es natural. Aumenta con el ser humano, aumenta con la natalidad. Sus valores son humanistas, progresistas, siempre nuevos y vigentes. Pero puede ser vencido y esa es su limitación. Vencido temporalmente, pero suficiente para el genocidio de sus simpatizantes y practicantes por parte del capitalismo internacional, sionista, supremacista, fascista y déspota. Bolivia, Brasil, Perú, Colombia lo saben. El capitalismo militar internacional que tiene como cabeza a la OTAN es poderoso por su capacidad de fuego, pero limitado por la poca duración de sus victorias en estos tiempos. Son tiempos de un mundo multipolar, interconectado a tiempo real. Sumado a esta limitación, el capitalismo pierde fuelle en el inconsciente colectivo norteamericano. Se desgasta Trump, y se desgastan las mafias corporativas mundiales. 
Paralelamente se desatan los odios de clase. Llega la hora de la Cyberpolitica. El desprecio de los alineados se vende al mejor postor en la deepweb. Las bases de datos son oro para pulverizar a la izquierda, pero es ladrido y bluff. Sólo queda el odio, y te lo encuentras vestido de ignorancia, de cliché, de falta de conocimiento y de humanidad. El capitalismo fomenta el odio y la muerte. A veces en letras de oro. Y es atrevido e insultante. Su victoria se basa en la dependencia de los pueblos sometidos, pero no soporta el peso de la historia. Y el capitalismo y Trump (que son lo mismo) pagan a sus adeptos y simpatizantes. Que otra vez, siguen defendiendo las tesis de la derecha en Latinoamérica. Y agreden la inteligencia ajena. Y uno advierte que esta caída del capitalismo es sin retorno y lo insultan a uno. Amigos de uno. 
Digo, pero... yo... cuando tú te encuentras a mucha gente en el camino como la mía decepcionada, profundamente, de la lucha, incluso gente que participó en la lucha y con el paso del tiempo...o el tiempo les obligó....  las experiencias l@s enrumbaron a otro camino, uno tiene diferencias naturales, políticas. Es lógico. Pero lo que está pasando en Estados Unidos es grave. Y sospecho que tú piensas lo mismo, tu que no compartes mis ideas. 
Así me odies por un momento (mis amigos de derecha cuando se echan palos les sale odio por la boca. Y yo tranquilo. La narrativa actual no promete un final feliz para el rubio pedófilo. Pregunten al Washington Post. Y eso debe pasar por encima de las diferencias políticas y de vida. El capitalismo cae sin fondo a la vista, no se ponga brav@.
El capitalismo internacional y sus modelos neoliberales de gobierno en América Latina no encuentra el meta relato para disfrazar el odio de clase, el racismo, la xenofobia implícita en su naturaleza. Le es complicado, porque el capitalismo es la expresión económica del racismo. Su peor momento es éste y vuelvo al punto inicial: no es invencible y está en su peor momento: La suerte de Trump es su suerte y por lo que estoy viendo, se le alejan las posibilidades de supervivencia. Sigamos juntos contribuyendo día a día a su demolición. Y me perdonan. Hasta entonces. 


EDITORIAL: La Biblia como Símbolo Autoritario



Por Armando García
Editor y Fundador de Nuestra América Magazine

En un momento de turbulencia social, los críticos acusaron a Trump de seguir a líderes mundiales de tendencia autoritaria de los siglos XX y el actual, usando a la religión para reforzar su poderío sobre su población. Ante los acontecimientos actuales, el presidente usó la Biblia como si fuera un accesorio o una extensión de su posición militar y autoritaria.
Carlos Marx está en lo correcto al decir que la religión es el opio del pueblo. Y Trump refleja muy en claro esa aseveración. Utiliza la religión para apaciguar al pueblo alzado en las calles protestando contra el racismo y la brutalidad policiaca.


Hay que recordar como en Bolivia en noviembre pasado, un crucifijo y una biblia sirvieron como escenografía para justificar un golpe de estado. Nuestra historia está llena de políticas colonialistas amparadas bajo una cruz, una biblia y un arma de fuego como en forma de enajenación, intimidación, represión, aniquilación y exterminio racial.
Cuando mandatarios perciben, de que los elementos tradicionales del tejido social están en riesgo, la religión mediante el uso de símbolos e imágenes puede ayudar a los posibles autoritarios a consolidar su poder. Se presentan como protectores de la fe y los enemigos de cualquier extraño que amenace su gobierno.


Trump ha tropezado en sus intentos de retractarse a sí mismo como una persona devota, al negarse a nombrar su pasaje favorito de la Biblia y declarar si ha buscado el perdón de Dios por sus pecados, aun a pesar de que el mismo Trump ante evangélicos ha dicho que el es el “escogido”, y provocando que muchos le creen que está ungido por Dios.

ICE bajo fuego por restringir la supervisión en centro de detención de Nueva Jersey

  Por Armando García Álvarez El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) enfrenta nuevamente críticas por lo que...