viernes, 12 de junio de 2026

Rueda el balón, ciudad sitiada


Por Joel Ortega Juárez

Similar a la llamada Green Zone en Bagdad que es retomada y fortificada por el ejército de Estados Unidos durante su ocupación. Es una zona similar al centro histórico de la Ciudad de México que sirvió de comando central a los invasores, me escribe desde Los Ángeles mi tocayo Joel Ochoa, uno de los líderes del Movimiento del 10 de junio de 1971, el patito feo de los movimientos estudiantiles, al que le robó candilejas el 68.

Una ciudad sitiada por el pavor de Claudia Sheinbaum a la gente, no es solo la CNTE, son los rostros y el coraje de las madres de desaparecidos encarando a los granaderos, son pensionados de Pemex y de la CFE, transportistas, campesinos, trabajadores del sector salud, estudiantes politécnicos, es el otro México, el que no corea México en el estadio Azteca, a ese mundo logró contenerlos un gran operativo militar y policiaco, con 56 mil policías, 4,851 de la Guardia Nacional, al menos 600 del Ejército y algo absurdo 165 de la Fuerza Aérea.

Todo un operativo que puso a la Ciudad bajo un verdadero estado de sitio.

Entiendo perfectamente al ánimo de los de la CNTE, a su interior debatían tres tendencias: la moderada que fue derrotada representada por la Sección IX; la intermedia que proponía ir hacia el aeropuerto y la más radical la que predominó que proponía ir al Estadio Azteca, algo similar vivimos al interior del Comité Coordinador de Comités de Lucha, el COCO, donde les ganamos a los moderados que proponían no salir y hacer una marcha dentro de Ciudad Universitaria. Era una decisión muy difícil, me tocó salir a dar a conocer el acuerdo de la Asamblea del COCO, trepado en los techos de Ciencias Biológicas: hemos resuelto salir a la calle, no se la podemos ceder al gobierno de Echeverría.

Sheinbaum mintió al decir que no caería en la provocación de la “ultraderecha” de la CNTE, cuando se negó a dialogar y optó por establecer un despliegue jamás visto, el Zócalo fue cercado con vallas metálicas de concreto y miles de granaderos, para mantenerlo como una plaza propiedad de su gobierno, a la que solo pueden llegar sus mítines de acarreados, al mero estilo del priismo corporativo, los charros de siempre de petroleros, el SNTE, el de ferrocarrileros cuyo gremio no existe, el minero propiedad de la dinastía de los Napoleones Garza, el CATEM, sindicato charro de AMLO, cuyo dirigente es su compadre Pedro Haces Barba e incluso el de telefonistas del veterano Francisco Hernández Juárez con 54 años en la dirección, casi rebasa a Fidel Velásquez y tristemente el STUNAM al que mandan fuera de la plancha.

Ese cerco policiaco se puso también en las cercanías del Estadio Azteca.

Ese nuevo estilo de reprimir se realizó también con los “cordones de la Paz” formados con aparentes empleados del gobierno de la ciudad, con un tufo parecido a los Halcones.

No se puede negar la fuerza que tiene la “pasión” futbolera, en las tribunas repletas del Estadio Azteca, las de miles en los 18 sitios donde se colocaron pantallas gigantes y el ambiente de fiesta en toda la ciudad e incluso en otras ciudades, coreando el Cielito Lindo y dando rienda suelta a un chovinismo anacrónico.

Hace tiempo que considero que las marchas y sobre todo el exceso de cerrar vialidades con algunas decenas, es un recurso de lucha que se revierte contra los propios manifestantes y sus causas.

La presidenta soberanista usó toda la fuerza del Estado y la puso a las órdenes de la FIFA.

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