miércoles, 9 de febrero de 2022

Documentos Históricos: Reflexiones de Fidel

LAS ILUSIONES DE STEPHEN HARPER
Archivos de La Agencia Mundial de Prensa

Creo, sin ánimo de ofender a nadie, que así se llama el Primer Ministro de Canadá. Lo deduzco de una declaración publicada el “Miércoles Santo” por un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Son casi 200 los Estados, supuestamente independientes, que integran la Organización de Naciones Unidas. Constantemente cambian o los cambian. Muchos son personas honorables y amigos de Cuba, pero no es posible recordar los detalles de cada uno de ellos.

En la segunda mitad del siglo XX tuve el privilegio de vivir años de intenso aprendizaje, y apreciar que los canadienses, ubicados en el extremo norte de este hemisferio, fueron siempre respetuosos de nuestro país. Invertían en esferas de su interés y comerciaban con Cuba, pero no intervenían en los asuntos internos de nuestro Estado.

El proceso revolucionario iniciado el 1º de Enero de 1959 no implicó medidas que afectaran sus intereses, los cuales fueron tomados en cuenta por la Revolución en el mantenimiento de relaciones normales y constructivas con las autoridades de aquel país donde se llevaba a cabo un intenso esfuerzo por su propio desarrollo. No fueron, por tanto, cómplices del bloqueo económico, la guerra, y la invasión mercenaria que Estados Unidos aplicó contra Cuba.

En mayo de 1948, año en que se creó la OEA, institución de bochornosa historia que dio al traste con lo poco que ya quedaba del sueño de los libertadores de América, Canadá estaba lejos de pertenecer a la misma. Ese status se mantuvo durante más de 40 años, hasta 1990. Algunos de sus líderes nos visitaron. Uno de ellos fue Pierre Elliott Trudeau, brillante y valiente político, muerto prematuramente, a cuyo sepelio asistimos en nombre de Cuba.

Se supone que la OEA sea una organización regional integrada por los Estados soberanos de este hemisferio. Tal afirmación, como otras muchas de consumo diario, encierra un gran número de mentiras. Lo menos que podemos hacer es estar conscientes de las mismas, si se preserva el espíritu de lucha y la esperanza de un mundo más digno.

Se supone que la OEA sea una organización panamericana. Un país cualquiera de Europa, África, Asia o de Oceanía, no podría pertenecer a la OEA por poseer una colonia, como Francia en Guadalupe; o los Países Bajos, en Curazao. Pero el colonialismo británico no podía definir el status de Canadá, y explicar si era una colonia, una república, o un reino.

El Jefe de Estado en Canadá es la Reina de Inglaterra Isabel II, aunque esta deposite sus facultades en un Gobernador General designado por ella. De ese modo cabe preguntar si el Reino Unido es también parte de la OEA.

A su vez, el honorable Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá no se atreve a decir si apoya o no a la Argentina en el espinoso tema de las Malvinas. Expresa solo beatíficos deseos de que reine la paz entre los dos países, pero allí Gran Bretaña posee la mayor base militar fuera de su territorio que viola la soberanía Argentina, no se excusó por haber hundido el Belgrano que estaba fuera de las aguas jurisdiccionales establecidas por ellos mismos y provocó el sacrificio inútil de cientos de jóvenes que cumplían su servicio militar. Hay que preguntarle a Obama y a Harper qué posición van a adoptar frente al justísimo reclamo de que se reintegre la soberanía de Argentina sobre las islas, y se deje de privarla de los recursos energéticos y pesqueros que tanto necesita para el desarrollo del país.

Me asombré realmente cuando profundicé en los datos de las actividades de las transnacionales canadienses en América Latina. Conocía el daño que los yanquis le imponían al pueblo de Canadá. Obligaban al país a buscar el petróleo extrayéndolo de grandes extensiones de arena impregnadas de ese líquido, ocasionando un daño irreparable al medio ambiente de ese hermoso y extenso país.

El daño increíble era el que las empresas canadienses especializadas en búsqueda de oro, metales preciosos y material radioactivo ocasionaban a millones de personas.

En un artículo publicado en el sitio web Alainet hace una semana, suscrito por una ingeniera en Calidad Ambiental,que nos introduce más detalladamente en la materia que incontables veces se ha mencionado como uno de los principales azotes que golpea a millones de personas.

“Las empresas mineras, el 60% de las cuales son de capital canadiense, trabajan bajo la lógica de aprovechamiento máximo, a bajo costo y corto tiempo, condiciones que son aún más ventajosas sí, en el sitio donde se instalan, se pagan mínimos ingresos tributarios y existen muy pocos compromisos ambientales y sociales…”

“Las leyes de minería de nuestros países […] no incluyen obligaciones y metodologías para el control de impactos ambientales y sociales.”

“…los ingresos tributarios que las empresas mineras pagan a los países de la región son en promedio no más del 1.5% de los ingresos obtenidos.”

“La lucha social en contra de la minería, especialmente la metálica, ha venido creciendo a medida que generaciones enteras han visualizado los impactos ambientales y sociales…”

“Guatemala tiene una fuerza de resistencia ante los proyectos mineros que es admirable, gracias a la apropiación que tienen los pueblos indígenas del valor de sus territorios y sus recursos naturales como herencias ancestrales invaluables. Sin embargo, en los últimos 10 años, las consecuencias de esa lucha se han visualizado en el asesinato de 120 activistas y defensores de los Derechos Humanos.”

En el mismo artículo se va señalando lo que ocurre en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, con cifras que obligan a pensar profundamente en gravedad y el rigor del saqueo despiadado que se va cometiendo contra los recursos naturales de nuestros países e hipotecando el futuro de los latinoamericanos.

La presencia de Dilma Rousseff, de regreso a su país, con escala en Washington, servirá para que Obama se persuada de que aunque algunos se refocilan pronunciando melosos discursos, Latinoamérica está lejos de ser un coro de países demandando limosnas.

Las guayaberas que usará Obama en Cartagena es uno de los grandes temas de las agencias noticiosas: “Edgar Gómez […] ha diseñado una para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que la exhibirá durante la Cumbre de las Américas”, nos cuenta la hija del diseñador, y añade: “Se trata de una guayabera blanca, sobria y con un trabajo manual más notorio de lo habitual…”.

De inmediato la agencia de noticia agrega: “Esta camisa caribeña tiene su origen en las orillas del río Yayabo, en Cuba, por eso inicialmente se llamaban yayaberas…”.

Lo curioso, amables lectores, es que Cuba está prohibida en esa reunión; pero las guayaberas, no. ¿Quién puede aguantar la risa? Hay que correr para avisarle a Harper.

Fidel Castro Ruz

Abril 8 de 2012

8 y 24 p.m.

lunes, 7 de febrero de 2022

EL QUINTO PATIO: Entre la razón y la fe

 

Hemos sido condicionados para creer, no para ejercitar la reflexión.

Los pueblos se debaten entre las esperanzas vanas y las realidades crudas.
 
Por Carolína Vásquez Araya

 La mayoría de las acciones proyectadas desde cualquier ámbito de autoridad de nuestro entorno social, nos obligan a aceptar mitos, pensamientos o decisiones basadas en una verdad sobre la cual, por lo general, no tenemos constancia. La manera como se nos entrena desde la infancia para recibir instrucciones y modelar nuestros pensamientos y creencias de acuerdo con preceptos supuestamente inamovibles y correctos, va dejando su impronta en el transcurso de nuestro paso por distintas etapas de la vida. Es así como nos convertimos en parte de una comunidad, cuya característica principal es la coincidencia de valores, normas y una concepción determinada de la verdad. Todo lo cual, implica la aceptación tácita de su condición como fundamento de aquello en lo que basamos nuestra conducta.

La fuerza derivada de una posición de autoridad, en los sistemas imperfectos de sociedades como las nuestras, entrañan enormes peligros. Uno de ellos es la confusa relación entre distintos centros de poder -político, religioso, económico- cuyas escalas de valores se encuentran distorsionadas y sujetas a una concepción de sus objetivos y sus postulados ajena al interés y al bienestar de sus pueblos. Es así como, en pleno siglo de la tecnología y las ciencias, el poder se apoya en el progresivo debilitamiento de las capacidades intelectuales, físicas y psicológicas de las sociedades desde las cuales se alimenta su fuerza.

Desde tiempos remotos, las autoridades del ámbito espiritual -cuyo imperio se considera indiscutible- invocan la sumisión y la obediencia ciegas a preceptos asociados con otros estamentos de poder, como apoyo incondicional a sistemas verticales de discriminación, explotación e injusticia; y, para ello, apelan a la capacidad humana de aceptar la inconmensurable fuerza de la fe como parapeto contra la fuerza de la razón. Del miedo a lo desconocido y la aceptación de la pobreza como inevitable condena divina, las estrategias concebidas desde las naciones más poderosas consiguen invadir los espacios espirituales de países del tercer y cuarto mundos. Estrategias cuya efectividad ha consistido en la sumisión de los más pobres en recursos intelectuales, económicos e ideológicos, con el objetivo de mantener un estatus establecido desde los poderes político y económico.

El debilitamiento progresivo de las políticas públicas en el ámbito educativo es una de las formas más perversas de un Estado para someter a la población a una incapacidad de análisis y reflexión provocada a propósito; estas valiosas herramientas intelectuales son consideradas, desde los centros de poder, como una amenaza a cualquier proyecto de gobernanza. De ahí la dicotomía existente entre los postulados políticos y la realidad de las gestiones gubernamentales en la mayoría de países en desarrollo. Como apoyo a ese debilitamiento de la fuerza popular, se instaura de manera paralela una serie de obstáculos al acceso a la salud, a la alimentación y a sus capacidades para gestionar organizaciones comunitarias. 

La fe suele definirse como aceptación en una creencia, como una convicción que admite lo absoluto. Mientras, la razón se funda en la evidencia. La deformación de los fundamentos que dan sentido a la fe, tal y como se ha evidenciado a lo largo de la historia y, recientemente, de la crisis sanitaria que experimenta el mundo, constituyen una evidencia de los profundos alcances de la manipulación y el engaño ejercido desde esos ámbitos de poder en contra de la razón y el interés público. 

Así como se deforma el concepto de verdad desde el discurso político, escondido tras el sermón religioso, de igual modo se compromete el derecho a la salud y a la vida de millones de seres humanos, cuya carencia endémica de recursos de análisis y reflexión la condenan a aceptar como ciertos los conceptos vertidos desde los ámbitos de autoridad. Por eso, nuestras supuestas democracias nacen desprovistas de la fuerza necesaria para consolidarse y por eso, también, los más pobres se enfrentan a una realidad en donde la fe se confunde con la más injusta resignación.

martes, 1 de febrero de 2022

Política en Movimiento


Foto proporcionada por Ollin Calli Noticias

Por Angélica Beltrán
Ollin Calli Noticias México 
     

Veracruz, rinconcito

CDMX a 1 de febrero de 2022.- Así como lo refiere el famoso bolero, en este sexenio Veracruz se ha vuelto el rinconcito por excelencia del gobierno federal. Ahí inició la ruptura con Ricardo Monreal; el actor político que se enfrentó al presidente de la República, en su afán de ser el próximo candidato presidencial, sin importar tiempos ni tradición política.

Pues una cosa es la Cuarta Transformación económica y social que impulsa el presidente Obrador; y otra, una transformación en el estilo de gobernar y llevar a cabo el tradicional proceso de sucesión presidencial.

En esa línea, Veracruz se colocó este lunes en el centro de las miradas, pues la secretaria de Energía, Rocío Nahle realizó con el gobernador veracruzano, Cuitláhuac García, un acto público y masivo desde donde expuso las bondades de la reforma eléctrica propuesta por el presidente López Obrador; un tema relevante a nivel nacional e internacional, donde se hizo hincapié en la visión nacionalista del tema energético.

 

La casa de Houston y la corrupción

La investigación sobre la casa de Houston ocupada por el hijo mayor del presidente Andrés Manuel López Obrador, es parte de la información escandalosa con la que se busca desmentir el discurso de la austeridad del mandatario federal.

Lo que debe recordarse es que el tabasqueño destacó el día de la protesta constitucional en 2018, que sólo respondía por los actos de su hijo menor; no por el resto, que son mayores de edad.

 Así, la denuncia contra el hijo mayor por ocupar lujosa residencia, y por no ceñirse al discurso de la austeridad republicana, no es el punto: si el objetivo es destacar actos de corrupción en el gobierno federal.

El meollo para destacar es – si hay elementos--- que la residencia, propiedad de uno de los presidentes petroleros de Baker Hughes, empresa contratista de Pemex y actual proveedor de la Refinería de Dos Bocas, fue adquirida gracias a contratos por recomendación y sin licitar. *Más precisión a los críticos del gobierno y no andarse por las ramas.

 El cambio de imagen de mujeres como programa de gobierno

Del grupo de los nueve alcaldes aliancistas de la Ciudad de México, de la unión PRI-PAN-PRD; quizá la más golpeada por la prensa, a decir por ella misma, es la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas.

Y todo porque la funcionaria ha incluido en su programa de gobierno una acción que ha chocado a tirios y troyanos. Quizás porque el concepto no se entiende en su plenitud, y se le ve como un acto superfluo: el cambio de Imagen para las mujeres, como parte de un proyecto integral de empoderamiento de la mujer.

 

Falta de conocimiento e ignorancia cultural es lo que ha llevado a creer entre los críticos que el programa de cambio de Imagen es superfluo. Todo lo contrario, el tema tiene que ver con la autoestima. Elevar la confianza en sí mismas de las mujeres es un primer paso para avanzar en el empoderamiento, que va más allá del tema económico. Se trata de un tema de psicología y emociones lo que permitirá a las mujeres saberse capaces. Y en muchos casos, el arreglo personal y un cambio de imagen es el primer paso para lograrlo.

 

Análisis a Fondo: Patente de corso para matar

 

Foto proporcionada por Análisis a Fondo

 

Mientras persista la impunidad no pararán los asesinatos
 
Obligación constitucional del MP detener a los criminales
 
Por Francisco Gómez Maza

 

No tendría que prometerlo ni reiterarlo el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Es un mandato constitucional para el Ministerio Público y para el juez. Es una obligación constitucional:

Investigar, hasta dar con los asesinos, tanto materiales como intelectuales; llevarlos al juez, quién deberá darles el castigo que el crimen exige.

No puede quedar en la impunidad ningún delito, ninguno, como han quedado la mayoría de los autores del asesinato de periodistas, tema que debería importar a todo periodista, o que presuma de serlo. Y a todo defensor de los derechos humanos, comenzando con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

La impunidad es el impulso, la motivación, la vía libre para que los criminales hagan de las suyas. Mientras se imponga la impunidad, se impondrán los asesinos, continuará la matanza de periodistas, como la llama Jorge Meléndez.

La impunidad es la patente de corso, la licencia para matar de que gozan los asesinos y no sólo de periodistas. También los asesinos de defensores de los derechos humanos, como Ana Luisa Garduño Juárez, liquidada en Temixco, Morelos, la noche del jueves 27 de enero.

Ana Luisa Garduño Juárez buscaba justicia por el feminicidio de su hija Ana Karen Huicochea, perpetrado el 12 de diciembre de 2012, presuntamente por el novio de la joven.

Duele la muerte de muchos colegas, compañeros y amigos muy cercanos, como Fredy López Arévalo, quien fue asesinado por la noche del jueves 28 de octubre de 2021, cuando llegaba a su casa en San Cristóbal de Las Casas, procedente de Tuxtla, donde había estado en la celebración del cumpleaños de su madre. No estoy seguro de que las personas que las autoridades hallaron muertas sean los asesinos. En Chiapas existe la duda. Los cercanos a los hechos creen que las autoridades pretenden darle “carpetazo” a la investigación.

Volviendo al tema de los asesinatos en Veracruz y Tijuana, la aplicación de la ley no se reitera en una sociedad regida por el Derecho constitucional, donde las autoridades deben actuar por el mandato de las leyes.

Sin embargo, en México no estamos acostumbrados a que los delitos contra la ciudadanía, especialmente contra periodistas, se investiguen a fondo y menos que, obviamente, los autores sean castigados. Los gobiernos de siempre no se aplicaron para que el poder judicial cumpliera con su mandato, que es investigar, perseguir y aplicar la ley pasa castigar a los criminales.

En el actual sexenio de la Cuarta Transformación (4T), AMLO mete las manos al fuego de la investigación de los delitos. lo reiteró, en la conferencia matutina de este lunes 31 de enero, como para que no quedara duda alguna en torno a la eficiencia de los policías de investigación, a la del Ministerio Público.

Los asesinos de los periodistas, tanto materiales como intelectuales, de María de Lourdes, la periodista de Tijuana (por ejemplo), tienen que estar ya siendo buscados con lupa.

Sin embargo, cuesta trabajo creerlo. Esperaría que fueran encontrados todos los asesinos, inclusive los que están viviendo en la impunidad total.

Claro, los acérrimos opositores de AMLO no sólo no lo creen…

Y parece increíble porque el poder judicial, aunque investigue, generalmente no “encuentra” y menos halla (¿los investiga? ¿los busca?) a los asesinos. Y estos continúan abultando su curriculum criminal.

Tan grave es esta situación que la violencia es cada vez más fuerte, porque la impunidad es la reina de las relaciones gobierno-sociedad, fenómeno que ha motivado a algunos analistas a asegurar que ejercer el periodismo en México es tan riesgoso como en un país en guerra.

Pero es lo que los periodistas, sus familiares y los sectores conscientes de la sociedad esperamos; saber quiénes mataron, por ejemplo, al gran amigo chiapaneco, compañero de andanzas periodísticas en El Financiero, Fredy López Arévalo. Y quiénes conspiraron contra la vida de María de Lourdes Maldonado López, Margarito Martínez y José Luis Gamboa Arenas.

Sería muy decepcionante que, López Obrador concluyera su sexenio, y los crímenes contra los periodistas siguieran en la penumbra. Si fuese así, aumentaría la impunidad y jamás pararía la matanza.

lunes, 31 de enero de 2022

Análisis a Fondo: ¿Víctimas o victimarios?

Foto proporcionada por  Análisis a Fondo

 

Periodistas, sociedad y poderes
 
Entre la prepotencia y el desprecio
 
Por Francisco Gómez Maza

 

Los periodistas han sido perseguidos, maltratados, cooptados, corrompidos, amenazados, “levantados”, desaparecidos, secuestrados, asesinados, con saña, por sicarios de gobernantes, políticos, capos de los poderes fácticos, entre otros victimarios.

Hemos sido objetos de odio por nuestro trabajo de destapar cloacas. O de no hacer lo que intentan obligarnos a hacer con la información periodística.

Disgustamos a integrantes de las clases dominantes, empezando, muchas veces, por el empresario “periodístico” que nos paga el salario por investigar, redactar, para difundir información, presuntamente para la toma de decisiones de los lectores.

Molesta nuestro trabajo de indagar en los entretelones de personajes públicos injustos, corruptos, cínicos, criminales, que dañan la convivencia en la sociedad, entre ésta y el poder político y el poder económico.

En esta realidad de conflicto entre el periodista, los medios de información, los empresarios dueños de los medios, los gobiernos – “no te pago para que me pegues” (“el Perro dixit”) y los capos de la delincuencia organizada y de cuello blanco, el periodista resulta ser el jamón del sándwich. El perdedor. Inclusive el corrompido es despreciado por su corruptor. Con todos queda mal.

Simultáneamente, su trabajo de informar muchas veces deviene en moneda de cambio. La empresa “periodística” para la que trabaja negocia ganancias monetarias, posiciones políticas, influencias, con la información que entrega para su publicación el periodista. La empresa llega a cobrar por no publicar la información. Y vaya que cobra.

El periodista es sólo el medio, el que proporciona, el material para el pingüe negocio del empresario “periodístico”. Y cobra un salario de miedo.

Así, el periodista vive muchas vicisitudes, mientras se empeña en obtener la primicia, que el editor decida publicar en el lugar más importante de la primera plana del diario impreso, o en el espacio más trascendente del noticiario más importante del canal de TV o de la estación de radio.

Y después de todo, ni su humanidad, ni su personalidad, ni su dignidad, ni su empeño importan a los empresarios “periodísticos”, y menos a los políticos y hombres de empresa o de los poderes fácticos. Son los periodistas hijos de perra, como lo ha expresado públicamente el presidente Biden.

Como decía en otra nota, el periodista resulta ser el ser humano más despreciable para muchos, que, inclusive, se sienten con derecho de disponer de su vida, si no se alinean con sus intereses.

Ocurre que muchos tienen que entregar su libertad de investigar, reportear, a cambio de cochupos que, en la jerga del gremio, se llaman embutes, igualas, chayotes. Y como los salarios del periodista son exiguos y no son suficientes para mantenerse y mantener a su familia, pues se ven obligados a recibirlos. Un mucho parecido a la prostitución.

Hay otros que, abiertamente, usan el periodismo como negocio y se enriquecen publicando lo que conviene a sus patrones, o a políticos poderosos, o a empresarios. A estos periodistas y los medios informativos para los que trabajaban, los llamaban los estudiantes del 68 “prensa vendida”.

Estos “periodistas” son capaces de inventar historias que hacen aparecer como verdaderas; son capaces de crear montajes para aparentar hechos como reales. Son voceros de quienes los enriquecen. Son actores y avatares de la prepotencia, de la corrupción, de la impunidad y del cinismo.

Con todo, hay muchos, muchísimos, verdaderos periodistas que no caen y realizan un verdadero periodismo, investigan, verifican, confirman, y obtienen información importante de diversos asuntos que afectan a la sociedad. Estos periodistas trabajan para medios informativos realmente comprometidos con el periodismo verdadero. El que da voz a quienes, en la sociedad, no tienen voz.

Habría que escribir, cuartillas y más cuartillas, de sólo un día en la vida de un periodista.

 

domingo, 30 de enero de 2022

CRÓNICAS DE UNA INQUILINA: El camino de Victorina


Por Ilka Oliva-Corado
Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com


Cuando acordó Victorina ya iba encaramada sobre un tubo de llanta cruzando las aguas del río Bravo. Los gritos de los otros migrantes la volvieron en sí. ¿Qué hora era? Tal vez la 1 o 2 de la madrugada, cómo saberlo si el cielo estaba emponchado, tal vez estaban redondeando las 3, la hora en que cantan los gallos en su natal Honduras. Ni el frío de la época ni el agua a punto de congelación le aturdieron tanto los sentidos como la conmoción de ver a tantas familias aterradas, sin saber nadar, intentando cruzar el río. Vio a muchas que llevaban como salvavidas bolsas plásticas infladas porque no alcanzaron tubo de llanta. Jamás había visto tantos niños en un río, ni siquiera en el río Choluteca que es inmenso.

Oriunda de El Tulito, Choluteca, Honduras, Victorina se fue con una de las caravanas de migrantes que salió huyendo del hambre y la violencia del gobierno, violencia que repitió la policía guatemalteca que los acorraló a pocos kilómetros de la Basílica de Esquipulas, en los días de la celebración del Cristo Negro. Los cazaron como criminales, como si les fueran a quitar algo con pisar el suelo guatemalteco en su camino hacia Estados Unidos, ¿es que no eran entonces esos cinco dedos formando una mano como reza el himno a Centroamérica?, ¿no eran los guatemaltecos sus hermanos como les habían enseñado en la escuela de primaria? Pero si hasta eran parecidos físicamente, ¿por qué los trataban así? ¿No hambre hay en Honduras y hambre hay en Guatemala? Si los guatemaltecos también migran de la misma forma y piden respeto en México, se preguntó Victorina muchas veces encolerizada, corriendo para tratar de escapar de los garrotazos de los policías que amenazaban con dispararles sino se detenían.

La tercera de once hijos de una madre viuda.  Su padre, pescador artesanal, fue asesinado un día que se aventuró a ir vender la pesca al mercado de Choluteca, donde pagaban un poco mejor que en El Tulito, lo venadearon los asaltantes y lo mataron de dos disparos después de robarle lo de la venta, es lo único que saben, la policía nunca dio con los culpables. El pequeño de los hermanos tenía apenas diez días de nacido, de dicha no se murió su mamá del dolor, pero se le fue la leche, al pequeño tuvieron que alimentarlo desde entonces con agua de arroz y cebada. Cuentan la historia cada vez que les preguntan por qué el niño está tan desnutrido, mucho más que los otros hermanos.

Hasta ahí reaccionó, en las aguas del río Bravo, todo el trayecto desde El Tulito a la frontera con Texas se la pasó en el limbo, con el pulso a mil, angustiada, sin poder pegar el ojo cuidándose de los asaltantes, de los que se llevan a los migrantes y los desaparecen.  Con hambre, con los pies entumidos y despellejados de tanto caminar, con la piel de la cara reventada por el sol. Sin pastillas para sus dolores de la menstruación, sin toallas sanitarias, sin dinero para comprar ni un plato de frijoles de los que salía la gente a vender al ver la romería de migrantes.

Hasta ahí en el agua fría del río volvió en sí y recordó la voz de su mamá que le gritaba llorando desde el patio de su casa, ¡no te vayas ingrata!, pero ella se fue porque no pudo más con la pobreza. No pudo soportar más ver a su madre lavando ropa ajena y recogiendo latas en la calle para criar a sus hermanos, tenía que ayudarla y la única forma de trabajar limpiando casas y que ese dinero rindiera para la crianza de sus hermanos era yéndose a Estados Unidos, en Honduras no se ganaba nada, sólo las humillaciones y la explotación.  

Victorina nunca soñó con ir a la escuela, era demasiado pero su mamá la obligó y la empujó hasta que sacó tercero básico, quería que fuera a la universidad y que no se casara luego, que disfrutara su soltería, le decía, que se comprara cosas, que saliera a comer, que viajara, pero que no fuera a meter la pata. De su aldea migró la mayoría de los hombres y ahora se estaban empezando a ir las mujeres, sólo estaban quedando los abuelos a cargo de los nietos. En los últimos meses se veían casas cerradas con candado porque las familias completas se habían ido en las caravanas. Victorina no aguantó más y un día tragó saliva, metió dos mudas en una mochila y le dijo a su mamá que se iba y agarró a caminar, le prometió mandarle dinero desde Estados Unidos. Por más que su madre corrió para alcanzarla y le gritó llorando no pudo hacer nada para que cambiara de opinión, se fue sin un centavo en la bolsa. En la salida de la aldea un conocido les dio jalón para el punto de encuentro donde la gente se juntó para salir en la caravana.
Victorina tiene 16 años, no ha dicho a nadie que la violaron dos veces en Tapachula, entre la amontonazón de gente, le taparon la boca y la jalaron para un zacatal, no pudo hacer nada para defenderse, eran dos tipos, esa fue la primera vez. Se levantó y siguió con la caravana. No pasa nada, dijo, no pasa nada y siguió su recorrido. La segunda fue en Saltillo, cuando fue al baño del centro comunitario donde pernoctaban junto a otros migrantes, ya habían escuchado que entre los migrantes se colaban violadores, asaltantes, policías, gente que trabajaba para los carteles de la droga y crimen organizado y que se hacían pasar por migrantes para llevar información a sus superiores. De qué mujeres viajaban solas, de quiénes llevaban hijos y quiénes tenían familiares esperándolos en Estados Unidos y que podrían pagar un rescate. Entrando al baño le taparon la boca y la tumbaron contra el piso, fueron tres hombres, dos la sostuvieron y un tercero la abusó, se fueron celebrando, le costó levantarse, pero también se levantó, no pasa nada, dijo, no pasa nada y se fue a acostar sobre los pedazos de papel periódico tendidos sobre la plancha de cemento. No se va a derrumbar, necesita llegar a Estados Unidos para enviarle dinero a su mamá para la crianza de sus hermanos.

Ahí, en las aguas del río Bravo se le han revuelto todas las imágenes y quiere gritar, gritar con todas sus fuerzas y llorar, pero no puede, todo se le anuda en la garganta: la cólera, el cansancio, la desesperación, la ansiedad y las primeras punzadas de lo que será el estigma que la acompañará a lo largo de su vida. Llegan finalmente al otro lado donde los espera la Patrulla Fronteriza, Victorina se desploma sobre la tierra fría de la frontera estadounidense, ha llegado al país de donde piensa enviarle dólares a su madre, la noticia del embarazo producto de las violaciones se la dará la doctora del centro de detención de menores el mismo día en el que la primera presidenta en la historia de Honduras sea juramentada y hable de derechos de género y de la erradicación de la pobreza  en el Estadio Nacional, en Tegucigalpa,  que queda lejos, muy lejos del camino recorrido por Victorina. 

 

 

EL QUINTO PATIO: Los cepos morales


La discriminación contra la mujer no es tradición, sino un instrumento político.


 El concepto de honor no puede residir en la discriminación, castigo ni marginación.


Por Carolína Vásquez Araya


El Diccionario de la Lengua Española, en su versión actualizada al 2021, define el honor -entre otras acepciones- como: “Buena opinión granjeada por la honestidad y el recato en las mujeres”. Desde este enunciado viene implícito un estereotipo discriminatorio, mediante el cual se demanda de la mujer un comportamiento personal determinado y sujeto a censura con respecto a su sexualidad y su relación con los demás. Esta visión de las expectativas sociales hacia la sexualidad femenina es proyectada como un valor, aun cuando conlleva una fuerte carga de prejuicio y la ratificación de la autoridad patriarcal, desde la cual se legitima y respalda un trato diferenciado entre hombres y mujeres.

El impacto de la idea del honor en la vida de millones de mujeres en el mundo no se detiene en el marco de la conducta. También afecta a su libertad, estilo de vida y oportunidades de desarrollo, hasta tocar el extremo de amenazar su supervivencia. Por esta dudosa concepción del “honor”, mujeres de diferentes culturas son víctimas de tortura, lapidación y muerte. Son violadas y despojadas de sus bienes, alejadas de sus hijos y expulsadas de su hogar. Por el honor se cometen contra ellas crímenes abominables, los cuales –también por cuestión de honor- quedan impunes al estar protegidos sus hechores con la legitimidad que otorgan las leyes.

Bajo la excusa de la cultura y la tradición, en todo el mundo se cometen los más abominables abusos sexuales contra niñas, niños, adolescentes y mujeres. Es una cuestión de poder patriarcal y sus perpetradores terminan siendo protegidos por un marco jurídico en cuya nebulosa legal se amparan los crímenes sexuales. El nivel de impunidad en esos delitos cometidos, por lo general, por hombres cercanos a sus víctimas, es una auténtica forma de tortura. Y esa impunidad se debe, precisamente, al tan arraigado, arcaico y distorsionado concepto de honor, según el cual las familias afectadas por un crimen sexual contra alguna de sus integrantes sufrirían ostracismo y marginación por parte del resto de su comunidad. Un castigo no solo injusto, sino marcado por un profundo desprecio por la naturaleza femenina.

El concepto de honor debe experimentar una profunda revisión. No es aceptable, en una sociedad de este siglo, atribuir a la vida íntima y personal de una mujer –la cual solo a ella le pertenece- el peso de la reputación de todo un grupo social y mucho menos la condena moral por la manera como decida vivir.

Tampoco es aceptable -de hecho, es una monstruosidad por donde se le analice- condenar a las niñas al abuso sexual reiterado apelando al honor, porque desde el momento que el crimen se perpetra y los testigos callan, ese supuesto honor ya fue destruido. La complicidad en esta clase de actos de barbarie es tan perversa y culpable como la comisión misma del delito y no hay excusa alguna para ampararlo.

El honor, como el mismo DRAE lo señala, es una cualidad moral. El ocultamiento de actos criminales no lo es. Por eso esta reflexión debería calar en lo profundo de la conciencia de quienes en nuestros países –tanto como en India, Pakistán, Estados Unidos, Brasil o cualquier otro alrededor del mundo- ubican el concepto de honor en el sexo femenino, lo condenan, lo marcan a fuego, lo violan y lo satanizan a fuerza de prohibiciones, credos y mitos.

Si somos capaces de llevar la ciencia y el arte a niveles de sublime exquisitez, si la humanidad se pavonea con el desarrollo de sus grandes logros, si nos consideramos superiores a todas las especies, entonces estamos obligados a redefinir conceptos arcaicos cuya vigencia desmiente todo lo anterior y nos coloca en el peldaño más bajo de la escala. La des-satanización de la naturaleza femenina es una obligación moral de las sociedades y también una deuda histórica. Los credos religiosos, cuyos principios insisten en discriminar a la mujer, deben experimentar una revisión de fondo y corregir las aberraciones conceptuales cuya fuerza tanto daño sigue ocasionando en más de la mitad de la población.

 

Gobernar la Movilidad